Tiempo vivido

Córdova y su doble moral

Ser académico, asumiendo que el Sr. Córdova conozca el significado actual del término, no es Patente de Corso y menos para navegar en mares de la doble moral como evidenció al preservar su derecho a la incongruencia entre su pensamiento y acción pública, donde defiende, según dijo, el derecho y las causas de los pueblos indígenas y el privado en el cual le mereció denigrar a un líder que se asumió chichimeca y quien en un diálogo exigió equidad y reconocimiento a su voz y participación política como representante de su etnia.

Ignorancia en muchos sentidos demostró el funcionario, no sólo al negar que los indígenas tienen derecho a  conservar y hablar su lengua,  y de no tener noticia académica del fracaso de la escuela pública de castellanizarles y no lograr que los autóctonos de estas tierras mexicanas, hagan correcto uso de la lengua de Cervantes; sino al establecer que su entrevista había sido equiparable al diálogo  entre personajes de una historieta del lejano oeste, donde además, ese “Toro” compañero del “Llanero Solitario”, no era para nada el Jefe Toro Sentado, de los Siux, de Dakota del Sur, cuyo nombre fue Tatanaka Iyontaka y quien por cierto no fue compañero de correrías del Llanero, sino de Búfalo Bill, o sea William Frederick precisamente en su espectáculo ecuestre que visitó muchas ciudades y poblaciones de los Estado Unidos.

Lamentables también las actuaciones de diputados corifeos, quienes queriendo encubrir el fondo de la discriminación -por otro lado evidente en muchas formas de la vida actual de nuestro país- adujeron el espionaje telefónico y la violación al derecho de privacidad, un asunto que por cierto, los mismos diputados y senadores vulneraron al sancionar la posibilidad de escudriñar en los contenidos de las llamadas telefónicas, sin que se acordaran de ese derecho de los ciudadanos.

Luego de la exhibición de Córdova, me cuestioné cuánto habremos avanzado desde aquella querella entre Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda respecto al trato de los indios durante la conquista y la colonización. Así, con respeto se vale sugerir a Córdova, que para sanar su doble moral, lea  en  la Apologética historia sumaria… “Los Indios de México y la Nueva España”, de Bartolomé; el Tratado sobre las justas causas de la guerra contra los indios, de Ginés, y si se le hace complicado académicamente lo anterior, lea la estupenda pieza teatral La Controversia de Valladolid de Jean-Claude Carrière, actor, guionista, dramaturgo y exponente del surrealismo francés; pero sobre todo, ¡lea nuestra Constitución! 


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