Tiempo vivido

Carmen y el romanticismo lagunero

La Ópera Carmen fue escrita por  Georges Bizet, probablemente en 1874, paralelamente al momento en que Pissarro, Degas, Renoir, Cezanne, Sisley y Morisot preparaban la exposición de sus obras en el salón de artistas independientes de París,  la cual se estrenó en 15 de abril de ese año de 1874. Bizet, parisino, estrenó su obra el 3 de marzo de 1875, en últimos tiempos de la segunda época del romanticismo, que veía llegar la siguiente corriente artística más significativa e influyente  en el siglo XX, el Impresionismo. Interesante que tanto a Bizet como a los impresionistas, les fue bastante mal con los críticos y el público que presenció su trabajo, que incluso precipitó la muerte del compositor.  Común preámbulo que con el tiempo daría paso al irrefutable reconocimiento que las generaciones futuras harían, hasta el día de hoy, al Impresionismo y a Carmen, considerada entre las cinco Óperas más bellas e importantes de la historia. Carmen, es según yo,  la obra que sintetiza, por una parte, el quehacer artístico en un proceso enriquecedor que inicia Porsper Mérimée con su novela del mismo nombre, escrita en 1845, quince años después de su visita, a España, quizá a Sevilla; la cual crece bajo el ingenio de Henri Meilhac  y Ludovic Halévy, hombres de teatro quienes con su experiencia captaron el dramatismo y la calidad operística para las voces solistas y corales lograda por Bizet; y por otra parte, la esencia del romanticismo europeo occidental de actitud liberal y con plena conciencia que hacía época, mentalidad precisa de su papel histórico, problematizando el presente con el sentimiento del déjá vécu al tiempo evolucionista y dinámico.En este sentido resulta significativo que Carmen se haya representado, por primera vez en Torreón, en 1969 ó 1970, cerca el primer centenario  de su puesta en escena en Francia; en momentos en que La Laguna estaba estupefacta por la crisis económica acarreada por la caída del mercado del algodón y el extravío del futuro regional; como si se hubiera sumergido en el romanticismo que reconocía el determinismo del curso vital del devenir, pero sin saber qué hacer. Hoy en nuevo momento de esperanza, a 167 años del nacimiento de Bizet, cumplidos ayer,  vuelve Carmen con la actualidad de la tesis del romanticismo que se antoja pertinente a nuestros tiempos.  Voces nacionales, incluso  locales; coros regionales de timbres juveniles, de futuro; nuestra Camerata con Director  lagunero, en un teatro  digno y un público excelente: usted.  Acierto de la conciencia colectiva, tal vez, pero sí oportunidad que debe aprovechar hoy, con determinación, como la ocasión irrepetible que está al alcance de la mano y del corazón. 


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