Tiempo vivido

Arrecian las campañas

Dos semanas restan a los candidatos para exponer  a la ciudadanía sus propuestas de campaña. Los que han gastado sus oportunidades en señalamientos a situaciones evidentes, con la promesa de representar la corrección a las mismas, sin estructurar propuestas concretas en el orden educativo, económico y de justicia, pilares efectivas del progreso y ámbitos de concreción gubernamental de eficiencia y eficacia política en la atención de problemas reales que afectan a la mayoría de los ciudadanos en su calidad de vida, deben estar preocupados por no hacer mella con esta estrategia en la conciencia cívica de los coahuilenses. 

La corrupción es el más viejo de los problemas de la humanidad, lo cual no justifica el conformismo que por años afectó a los ciudadanos producto de la impunidad imperante donde no prosperaban señalamientos o pruebas abiertas de las prácticas criminales de funcionarios y legisladores haciendo negocios a expensas de sus cargos, lo cual se evidenciaba en el enriquecimiento de pronto manifiesto. Por eso las promesas de erradicarlas, sabiendo que el sistema mina las intenciones verdaderas de revertir esas prácticas, caen en el escepticismo.

Mejor crearía conciencia si se especificara, qué se dejó de hacer si esos recursos se hubieran aplicado conforme a las leyes. Cuáles han sido las pérdidas en la calidad de vida de la ciudadanía y cómo esas metas se alcanzarían al hacer buenos gobiernos. Alertar en los mecanismos que prevengan las malas prácticas, con la participación ciudadana y planes y programas convincentes para la superación de los rezagos ocasionados por la malversación históricamente hecha de los fondos públicos. Edificar un nuevo sistema, que aunque suene utópico, incida en erradicar esas prácticas. 

Cómo construir ese sistema anti-impunidad es por tanto el fondo verdadero de las propuestas políticas, pero es ahí donde está flaca la caballada, la propuesta de obras, de acciones educativas y de justicia debe estar acompañada de la propuesta anticorrupción y así combatir aquellas ideas aceptadas en la ciudadanía: “hay que hacer obras porque ahí está el negocio” o bien “que roben pero que hagan obras”, la base del actual conformismo social, de aceptar como irreversible el enriquecimiento inexplicable de funcionarios y legisladores. ¡Ese es el reto! 


r_esparzac@yahoo.com.mx