Pelotazos

Ese incómodo “roce internacional”

Esta mañana la selección Sub 17 se juega todo ante Irak en la Copa del Mundo. El sábado Nigeria los goleó 6-1. En un momento de derrumbes, el sueño de las selecciones de menores también abre muchas preguntas.

Otro de los grandes mitos con los que convivio el futbol mexicano fue que un gran trabajo en juveniles sería el semillero para la selección mayor. México jamás había tenido buenos resultados con jóvenes excepto aquel remoto subcampeonato del Mundial Juvenil de Túnez en 1977. Pero desde el 2005 con el campeonato obtenido en Perú, el Tri ha sido competitivo en casi todos los torneos de menores. Incluida la medalla de oro en Juegos Olímpicos que también tiene límite de edad y el otro primer lugar en Sub 17.

Nunca se contó con una generación que hubiera tenido mayor “roce internacional” uno de esos sesudos conceptos que nos recetan los “expertos” desde hace 30 años. ¿Y de qué ha servido? Los niños héroes del 2005 tienen 24, o 25 años. Hace ocho, cuando levantaron la Copa, todo el mundo se puso a hacer cuentas: esta generación llegaría en plenitud a la Copa del Mundo del 2014. ¿Y qué pasó? Que por primera vez en 40 años se estuvo a segundos de quedar fuera del Mundial. Esa generación tan bien formada, y su posterior proceso en Sub 20 y Sub 23 no fue base de nada, garantía de nada.

Es parecido al cuento de que México sería mejor si se eliminará en la Conmebol. Porque sería más complicado y tendrían que esforzarse más. Igual a la fantasía de que los clubes mexicanos iban a crecer por jugar la Libertadores y la Sudamericana. Un par de torneos que se han convertido en un fastidio y que poco han ayudado al nivel de la Liga MX.

El tan sobado “roce internacional” no fue la medicina mágica. Seguro ha ayudado en algo, pero desde 1994 estamos atascados en el cuarto juego del Mundial. Ni un paso adelante, y hasta ahora, ni uno atrás.

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