Imaginario social

México, país fragmentado I

La República Mexicana está fragmentada. La clase política nacional ya poco podrá hacer para recomponer el desorden, el caos sociocultural en el que estamos inmersos. Estamos pagando muy alto el precio por esa apatía que hemos mantenido por años respecto a las cosas públicas. Le dejamos todo el poder a los políticos; senadores, diputados, gobernadores, alcaldes y sobre todo al presidente de la república en turno. Ahora vienen las consecuencias, etiquetadas de manera inequívoca.

Violencia social, crimen organizado, grupos religiosos en abierta oposición al Presidente de la República, sistema educativo en crisis, sistema de partido en crisis sin precedentes, disidencia magisterial rebelde, irracional, arbitraria e incontrolable, procesos electorales caóticos, poco transparentes y con resultados inesperados. Proceso electoral para la presidencia de la República en el 2018 anticipado.

El PRI no puede gobernar después del 2018, dice Ricardo Anaya, ya precandidato asumido, junto con Margarita Zavala, en el PAN  para las elecciones del 2018. Un PRI que pierde en su dirigencia a uno de los políticos más sobresalientes de los últimos 30 años, un PRD que no hace nada por detener a un dirigente, Agustín Basave,  porque las corrientes o tribus que lo componen están pensando en sus propios intereses y privilegios de grupo. 

Un país fragmentado en el que el sur de la República, empobrecido y convulsionado,  parece tan distante del norte, una región que ha optado por la alternancia política, por el PAN en Durango, Chihuahua, Tamaulipas, y una gubernatura en Nuevo León en la que la población optó por un candidato independiente: Jaime Rodríguez, mejor conocido como El Bronco.

El centro de la República, como siempre arropado por el centralismo ancestral, acostumbrado a las mayores tajadas del presupuesto público. La crisis política, la rebelión irracional, la desarticulación de los partidos políticos, el empoderamiento de las cúpulas religiosas y la persistente crisis económica están favoreciendo la fragmentación de México. ¿Quién tiene autoridad para detenerla?


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