Imaginario social

Desaliento, irritación y cinismo III y último

El país que no queremos imaginar. El país que no queremos ver ni tener. El país que tiene una clase política que de pronto enmudece ante la noticia de que Humberto Moreira ha sido detenido en España, a nivel nacional solo atinaron a balbucear que “había que esperar a que las autoridades españolas hicieran justicia”, nadie se atrevió a pronunciar los motivos por los cuales Humberto era detenido.

Inicialmente  se señaló en los medios masivos de comunicación, que la detención del ex gobernador del estado de Coahuila había sido en el marco de una investigación por los delitos de blanqueo, malversación cometida durante se cargo en el estado, y por cohecho y organización criminal.

La clase política coahuilense nada dijo al respecto, el silencio fue su respuesta y la cancelación de eventos en el estado vino a demostrar la parálisis en la que había caído la clase política de Coahuila.

Los panistas hicieron lo suyo, las declaraciones que realizaron fueron fuertes, tuvieron eco a nivel nacional y por algunos momentos parecía que había iniciado la debacle de los priistas, por culpa de las acciones atribuidas a Humberto Moreira. Las redes sociales hicieron eco de esta avalancha de críticas y el tono cínico y burlón no tuvo límites.

El desenlace ya lo sabemos, Humberto fue liberado, no tuvo que pagar fianza, se le regresaron sus papeles y todas las pertenencias que había dejado en custodia y el ex gobernador del estado de Coahuila salió triunfante, rebozando de satisfacción sabiendo que ahora él tenía la sartén por el mango. En México, personajes como Manlio Fabio Beltrones, le abrieron las puertas sin el más mínimo asomo de autocrítica.

Todo indica que el profe Humberto ya está en México, algunos grupos políticos creen que tendrá alguna oportunidad en el cercano proceso electoral. Con Humberto todo es posible. La memoria, al parecer, no es nuestro fuerte.


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