Imaginario social

Clase política coahuilense: retener el poder IV y último

El conflicto en Altos Hornos de México en Monclova puso de manifiesto un movimiento social que rebasó a los diferentes grupos políticos en el estado de Coahuila, la oportuna intervención del Gobernador del Estado Rubén Moreira logró equilibrios que tranquilizaron a los habitantes de esa ciudad. Sin embargo la crisis sigue latente y la aparición de conflictos sociales sigue ahí, expuestos a cualquier eventualidad ante la irritación social que poco a poco se ha ido manifestando a lo largo y ancho del país.

Coahuila se erigió como el estado en el que el PRI obtuvo una mayor cantidad de votos y logró el triunfo en los siete distritos electorales, esto puso de manifiesto lo que ya algunos teóricos y filósofos han venido señalando, entre ellos Hanna Arendt, de que el poder sólo puede ser realmente efectivo, si incluye el consentimiento de los gobernados.

Las formas de ejercer el poder y las estrategias específicas para persuadir a los ciudadanos a votar por el PRI, hasta esta última elección,  han funcionado de manera impecable.Sin embargo los escenarios en Coahuila, así como la participación abierta de actores políticos que no pertenecen al actual grupo político que gobierna el estado obligan a reflexionar sobre la sobrevivencia de quienes tienen actualmente  el poder, siguiendo las ideas de Arendt, ha señalado que la sobrevivencia del poder está estrechamente  ligada al grado de adhesión que logren mantener en la ciudadanía.

Si algo distingue a la actual clase política es su lealtad, disciplina, adhesión al liderazgo social y emprendedor de su máximo líder. El tema radica en sí la actual clase política podrá seguir consiguiendo ese grado de adhesión con los hombres y mujeres que vamos a votar.

El poder no pertenece a un solo hombre, el poder pertenece, finalmente, al grupo político, el poder además lo otorga un número de personas, quienes votamos, y a través de ese acto, se le autoriza a actuar en nuestro nombre. Una cosa es clara si llega a desaparecer el sostén y el apoyo colectivo, el poder termina por diluirse. Nuevos actores en escena, todos disputándose eso que llamamos “poder”.


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