Voces Ibero

Estado de Derecho a medias

El Estado de Derecho surge a partir de la Ilustración como un modelo para establecer límites al poder. En palabras del jurista Elías Díaz, es “la institucionalización jurídica de la democracia” y los derechos humanos constituyen su razón de ser. Para que esto realmente suceda no basta con que esos derechos queden plasmados en declaraciones internacionales o en nuestra Constitución. La realización efectiva de los derechos humanos requiere de instituciones que articulen coherentemente y hagan efectivas las exigencias fundamentales que están detrás de esos derechos.En el caso de México, hemos avanzado sólo parcialmente en la construcción del Estado de Derecho. Se ha ratificado la gran mayoría de los tratados internacionales sobre derechos humanos y se ha logrado su plena incorporación en nuestra Constitución. Sin embargo, estamos a medio camino, pues no contamos con instituciones capaces de garantizar el pleno ejercicio y garantía de esos derechos. Estamos metidos en un pantano —como lo expresó recientemente el periódico The Economist— que no nos permite avanzar. Ese estancamiento está directamente relacionado con el alto grado de corrupción que impera en nuestro país, con la impunidad, la falta de transparencia y los altos niveles de violencia e inseguridad que hemos alcanzado en los últimos años. Basta con voltear a ver los sucesos de los últimos meses para darnos cuenta de la profundidad del problema. Ayotzinapa, desafortunadamente, nos mostró la espesura y lo oscuro del pantano. Hemos presenciado cómo el Estado ha sido incapaz de prevenir, investigar y sancionar adecuadamente uno los delitos que atentan de manera más grave contra la dignidad humana: la desaparición forzada de personas. Y no sólo eso, sino que además ha sido cómplice en la propia comisión del delito. Lo trágico del asunto es que no se trata sólo de 43 estudiantes, sino de más de 23 mil personas desaparecidas en México cuyas familias no han podido tener acceso a la justicia y a una reparación adecuada. Esto, sin duda, nos muestra el largo trecho que aún nos falta recorrer para la verdadera construcción del Estado de Derecho en México. 


roberto.gidi@iberotorreon.edu.mx