Túnel

No cabe duda, estamos viviendo fechas históricas. Desde la famosa “verdad histórica” decretada oficialmente por un cansado hombre de estado con el único objetivo de halagar a su patrón, vivimos un tiempo en donde cada acción gubernamental, si es que así se les puede llamar a las ocurrencias, de cada gobernante, grande o pequeño, está destinada a convertirse en histórica.

Por eso, para no quedarnos ajenos al dinámico desarrollo de la historia patria, estamos obligados a ponerle nombre a la máquina que le atravesará por el centro a los tapatíos. Es nuestro deber, patriótico, histórico, como ciudadanos comprometidos con el presente y el futuro de nuestro grandioso estado de Jalisco, darle un nombre al poderoso instrumento de la modernidad urbana.

Estudiantes, maestros, madres y padres de familia, atended prontos el llamado hecho en un rapto de patriótico arrebato e inspiración por nuestro máximo líder en el Estado y dispónganse a entrar en una cerrada, digna, histórica y patriótica, como ya se dijo, votación para ver quién de ustedes tendrá el honor de bautizar a la bestia de acero que devorará las entrañas de nuestra muy noble y leal ciudad.

Pronto saldrán las reglas con las cuales se regulará este importante ejercicio de civismo y ciudadanía. Pero por lo pronto, y adelantándonos un poco a ellas, estamos seguros que no se permitirán nombres que hagan referencia a posibles fugas de delincuentes a través de túneles perforados con precisión y sigilo como será la obra que nos ocupa.

Nombres como “La Chapoteadora”, “Celda 20”, “El Altiplano”, “Protocolos certificados” o “Sueños de libertad”, quedarán automáticamente eliminados de nuestra importante competencia. Enséñense a ser serios por una vez en la vida. Esto se trata de la patria, a la que nuestro estado pertenece con orgullo.

Obviamente, siendo la sociedad que somos y de la cual nos sentimos muy orgullosos, quedarán prohibidas todas las referencias vulgares, de contenido sexual explícito o implícito como “La ancha hoyos”, “La aceitadita”, “Derecha y hasta el centro”, “Duro mami” y así por el estilo. Recuerden que el mundo nos observa. No evidenciemos nuestro cochambre. Necesitamos turismo.

Tampoco se permitirán aquellos nombres referentes a la posibilidad de establecer el matrimonio homosexual en nuestro querido Estado de Jalisco.  No es cierto que en tiempo de guerra cualquier agujero es trinchera. Ya lo dijeron los partidos políticos, ya lo dijo el Congreso, ya lo dijo la Santa Madre Iglesia: en nuestro Estado no son bienvenidos ni maricones, ni lesbianas. Nuestros hijos quieren papá y mamá. Y un túnel.

roberto.castelan.rueda@gmail.com