Reelección

Con las recientes reformas propuestas por el señor del telepromter, al fin México se encamina a pasos agigantados a una democracia moderna, pluralista y participativa. El primer mundo pues.

La reforma educativa nos sacará del gran atraso que hemos padecido durante años y en poco tiempo nos convertirá en la gran potencia competitiva, productora de talentos, patentes e innovaciones geniales.

Nuestros niños por fin aprenderán a aprender y a ser, y el lugar de México en la prueba PISA subirá como la espuma.

De la reforma hacendaria ni hablar.

Desde esta navidad, los mexicanos verán cómo su poder adquisitivo se incrementa y su arbolito se verá colmado de regalos para todos los miembros de sus eufóricas familias. Sus mesas lucirán repletas de viandas importadas en donde el salmón y el caviar pasarán a formar parte de las sobras destinadas a los familiares incómodos.

De ese tamaño es el lujo.

Pero la reforma que realmente convertirá a México en una potencia de clase mundial, envidiada incluso por las viejas democracias occidentales es la Reforma Política.

Nadie en la historia de este país había puesto de manera firme y contundente las más sólidas bases para la democracia, que el señor de la gaviota.

Atrás quedaron los ilusos sueños de grandeza de tipos revoltosos e impresentables como Hidalgo, Morelos y toda su cohorte de ambiciosos "héroes que nos dieron patria". Los maderos, zapatas, villas, carranzas, creyeron que con solo quitar al pobre y venerable anciano de Porfirio Díaz ya iban a lograr la felicidad del pueblo.

Quién sabe en qué estaban pensando cuando se les ocurrieron esas frasecitas dignas de feisbuqueros de viernes: "sufragio efectivo, no reelección", habrase visto, "la tierra es de quien la trabaja", "tierra y libertad", puras trampas para incautos.

Y pensar que alguien se las creyó.

Ese tipo de falsos héroes nos han costado años y años de atraso político. Nada más de pensar en el daño que le ha hecho a la democracia la frasecita esa de "sufragio efectivo, no reelección", se pone la piel hasta chinita.

Por fortuna, nuestra época nos ha brindado otro tipo de líderes. Hombres y mujeres que no luchan por salir en los billetes de a diez o de a veinte sino por sacarnos del subdesarrollo político.

Desde ahora, con el valioso gesto de su voto, usted podrá reelegir a su diputado y a su presidente municipal, esos hombres cuyos desvelos nunca han sido bien recompensados.

Finalmente, un acto de justicia para nuestros nuevos próceres.

Sufragio efectivo con reelección.