Promesas

Cuál será el color de las promesas? Tal vez el gris, de ahí el color del informe. En casos como este, lo más realista sería haber titulado a esta columna “Informe” y llenarla con una mancha gris, del color de las promesas no cumplidas.

“Todo gris(ecito) se ve mas bonito” Otro año perdido. Las urgencias no existen. Nada, ni para el baúl de los recuerdos. “Este gobierno sí se está poniendo las pilas”, aunque nadie sabe por dónde.

Un primer año que no alcanza ni para propedéutico.

Si a usted se le ocurre visitar los simpáticos pueblos alteños, puede llegar al pueblo mágico de Lagos de Moreno. Una vez cómodamente instalado en el mágico pueblito, usted puede visitar otros lugares cercanos, por ejemplo, la Unión de San Antonio.

Tome su carro y enfile por la carretera Lagos-La Unión. Confiado en los tres mil kilómetros de carretera que oyó por la radio en un comercial gubernamental, usted cree que circulará por una carretera normal, común y corriente.

Pero no, la magia del pueblo comienza a hacer efectos y sin más, usted se encontrará gozando de todo lo que el deporte extremo le ofrece. Bache tras bache, enormes agujeros de uno a cinco metros, le ofrecerán una aventura inolvidable la cual le dejará sin llantas ni amortiguadores, pero con una sensación que hasta el aventurero más extremo de sus amigos le envidiará.

Está bien, tal vez ya visitó la Unión y no le gustó porque ahí decretaron una especie de toque de queda. Bueno, de acuerdo, decídase y visite Ojuelos de Jalisco, un histórico lugar en el cual usted podrá constatar cómo es la pobreza y el abandono en educación y salud.

Bueno, eso si logra llegar sano y salvo. Los agujeros de la carretera Lagos-Ojuelo, compiten en dignidad con los ya experimentados de la Lagos-la Unión.

Los pleitos de pandillas en las fiestas religiosas son comunes por estos rumbos. La seguridad pública no es ni mejor ni peor, acuérdese que estamos en Jalisco, tierra de promesas.

Ya de regreso, pase por Temacapulín, después de los cráteres, la presa continúa creciendo, a pesar, o gracias a las promesas.

Una advertencia: por favor, no se enferme mientras visita los Altos y sus maravillosas carreteras. Por aquí no encontrará ninguno de los 24 hospitales que oyó o vio también por ahí en la constante propaganda gubernamental.

Y si los del norte del estado también se quejan, vengan a los Altos y compruebe lo que es abandono gubernamental.

“Mereces estar bien...”

roberto.castelan.rueda@gmail.com