Olas

Lejos de quejarse de sus temporaleras inundaciones, los tapatíos deberían estar requete bien contentos de poder disfrutar verano a verano la agradable sensación de vivir junto a las olas del mar.

Que su casa se inundó y en su hermosa sala sus muebles adquiridos con esfuerzos y en abonos chiquititos flotan junto a extraños cuerpos de dudosa consistencia, sonría y disfrute la bucólica escena.

O su cochera luce plena de agua en donde de tiempo en tiempo un pequeño animalito peludo asoma los bigotes de su hociquito en busca de esos fragmentos de comida provenientes del contenedor de basura de su vecino, no tiene por qué alarmarse, la vida del reino animal se ve mejor en vivo.

Hace muchos años había un comercial que decía algo así como “el agua es vida y salud…” piense en eso, no sea pesimista, piense en cambio que hay pueblos enteros que carecen de tan vital líquido y qué no dieran por ver sus vehículos  sumergidos de vez en cuando en esas hermosas albercas naturales con piso de concreto medio agrietado, como usted puede hacerlo.

Usted es un privilegiado, vive en una ciudad privilegiada. En otras ciudades que presumen de primer mundistas, en verano acostumbran construir ¡playas artificiales!, imagínese que despropósito. Pobres, tener que transportar toneladas y toneladas de arena desde quién sabe qué apartados lugares para poder disfrutar durante unos cuantos días de esas cosas que ellos se atreven a llamar “playas artificiales”. Pobres ingenuos.

En cambio usted, sin necesidad de salir de su casa, sin que su amable gobierno gaste un solo peso, puede disfrutar del agua celestial y de la suave arena cortesía de las obras de construcción del tren ligero y de los muy acertados trabajos de remodelación de la calle López Cotilla ¿y todavía se quejan? ¿Todavía se preguntan qué van a hacer con las inundaciones en su hermosa y leal ciudad?

Eso es no saber ser agradecido. No saber valorar de las ventajas que le da el vivir en una ciudad llena de hoyos convertidos en pequeñas albercas, grandes avenidas transformadas en hermosas lagunas en donde puede practicar todo tipo de deportes náuticos para el disfrute de su familia. Ah, si usted no tiene el transporte adecuado, ese es su problema y habla muy mal de su falta de previsión para disfrutar el verano.

Hace algún tiempo, solo unos cuantos privilegiados en ciertas zonas de la ciudad tenían acceso a este beneficio.

Viva el verano. No se ahogue en un vaso de agua.

roberto.castelan.rueda@gmail.com