Ocurrencia

No, pues como ocurrencia está bien chida, dirían los compas. Así cómo, pues. Estos ven la tempestad y no se hincan. Después de dos años, como que ya tendrían que  haberse dado cuenta de que el cerebro también sirve para gobernar, no solamente para soportar los pelos llenos de gel.

Bueno, en realidad sirve si hay algo dentro. Una canica, por ejemplo. O una esponja con cara de Bob del mismo apellido, un hámster en una rueda, o dos ardillitas peleándose. Pero no. Abajo del pelo con gel, existe el vacío, la nada sartreana, un bule para nadar, un agujerito en donde se conecta el teleprompter que va a ningún lado.

Una fábrica de ocurrencias. A toda acción corresponde una reacción igual, pero en sentido imbécil, o equivocado, o no pensado. Material de desecho.

Mira que “pensar”, bueno pues “imaginar”, oh pues, está bien, caer en el vacío, y decir que los problemas del país, ah, ¿hay problemas en el país?, se van a solucionar desapareciendo policías municipales, municipios y conectando al poste una línea de auxilio espiritual, nomás a ellos se les puede ocurrir.

Pues han viajado mucho y a lo mejor sí saben de esas cosas como para tomar decisiones de ese tipo así como quien pide unas papas fritas para acompañar su cerveza corona mientras contesta correos en un telefonito, pero uno aquí, en su ignorancia, tal vez por eso, siente que las cosas cada día se ponen más de la fregada y como que sus ocurrencias no van a solucionar nada.

O quién sabe, a lo mejor. Aquí vivimos muy de cerca lo que sucede en el Estado de Jalisco. Ya ve, creamos la policía única, para lo cual se tuvo que agarrar de los huevos, bueno pues, someter a todos los municipios y bajarles una lana que no tienen y con ella comprar camionetotas, helicopterotes, pistolotas, metralletotas, uniformotes diseñados por el peor enemigo de la estética, lo cual ya no se sabe si fue una estrategia pues en cuanto llegan los descerebrados con su uniforme, luego, luego la gente se rinde con tal de que no le sigan chingando la retina.

Y gracias a ello, aunque no han detenido ni a un borracho meándose en un poste, se convirtió en la policía ejemplo a seguir a nivel nacional. Ni Michoacán, Guerrero o Tamaulipas, con quienes concursamos por el título del  estado más inseguro, nos igualaron.

Y ya está. Con policía costosa e ineficiente, pero centralizada y con el nineonenine, adiós problemas.

roberto.castelan.rueda@gmail.com