Observatorio

Gobernar es muy fácil. Solo es cuestión de agarrarle el modo y tener a la mano las herramientas apropiadas. Si una fórmula te funciona, la repites al infinito y ya está, la gente te aclamará y te llenará de elogios.

Tomemos por ejemplo el truco del observatorio: generalmente, cuando se presenta un problema, usted no sabe qué hacer, ni cómo reaccionar, ni qué decir. Normalmente, la primera reacción consiste en correr a esconderse y pedirle al más menso de sus subordinados que salga a dar la cara. Así, todo lo que diga podrá ser usado en su contra y si las cosas siguen mal o se ponen peor, pues ya, uno llega como héroe, lo manda de vacaciones, es decir, lo desaparece de la vista de los medios, y, si la tiene, propone la mejor solución al problema planteado.

Y esta solución suele ser la más aceptada por todo el mundo: la creación de un observatorio. No, no vaya usted a creer que se trata de uno de esos edificiotes con una gran bóveda por donde se asoma un tubo con un vidrio capaz de ver el espacio y sus secretos.

En el caso que nos ocupa, se trata de un eficaz instrumento de control político capaz de contener desde la furia más destructiva de la masa, hasta las críticas cafeteras hechas con la mejor intención de ayudarte a gobernar. Todos, personas, organizaciones civiles y hasta colectivos querrán participar.

Ya dentro, se sienten bien acá, hasta creen que los tomas en cuenta y cumplen con sus quince minutos de fama. Eso sí, la foto es importante: nunca olvide la foto. De preferencia, con todos en actitud de trabajo, no celebratoria, no festiva, acuérdese de que se trata de resolver un problema de importancia máxima. La risa la guarda para después, cuando esté en su casa o con sus cuates en el antro.

No se sabe quién fue el genial politólogo que inventó la teoría de los observatorios como una eficaz herramienta de gobernabilidad. Pero quien lo haya hecho, sin duda es un excelente psicólogo capaz de escudriñar y exhibir los secretos más profundos y oscuros del ser humano.

Mire usted con qué elegancia utiliza todas las tesis sobre el voyeurismo, antaño desprestigiadas, rechazadas y ahora convertidas en el pivote de la acción gubernamental, capaz de generar tranquilidad y confianza entre los gobernados. Oposición incluida.

Los avances de la ciencia política contribuyeron a hacer de nuestro eslogan de gobierno el mejor:

“Todo cabe en un observatorio, sabiéndolo acomodar”.

roberto.castelan.rueda@gmail.com