Mexicanización

A qué se habrá referido el señor del Vaticano cuando le dice a su amigo: “y ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización”? ¿Por qué emplear el término “si Alá quiere” y no el consabido y muy empleado entre quienes practican la religión cuyas leyes emanan del Vaticano: “si Dios quiere”? ¿Será que el ecumenismo práctico ya invadió el lenguaje de los distintos jerarcas religiosos del mundo?

El tema es complejo y encierra más interrogantes que respuestas. Da mucho qué pensar: ¿se tratará de un complot internacional para desprestigiar la buena marcha que en materia de derechos humanos, administración económica, democracia y transparencia lleva nuestro país?

Si se piensa bien, reflexivamente como deben tratarse los temas derivados de las acciones de nuestros políticos, tal vez se trate de un enigma mayor que el del Códice da Vinci. Solo hay que recordar que en ambos casos, el Vaticano juega un rol de extrema importancia. Tan es así, que hasta lo hicieron película.

Y a lo mejor para allá vamos. Muy pronto, dirigida por alguno de los migrantes mexicanos en Estados Unidos que ahora les dio por estar gane y gane óscares, tendremos en todas las pantallas la película “La mexicanización del mundo”, con Quique y Gaviota como actores principales.

Sería una cinta muy parecida a esas películas apocalípticas, que presentan un panorama de a tiro muy feo para toda la humanidad,  en donde solo se salva, a última hora, cuando están a punto de acabarse las palomitas, gracias a la intervención de algún superhéroe gringo ¿pues de dónde más?

O tal vez la película se trate de una invasión de zombis, en donde los protagonistas seamos todos los mexicanos, muy sonrientes y optimistas, orgullosos de nuestro sistema electoral, afiliados a algún partido político o consiguiendo firmas con la intención de figurar como candidatos independientes.

Por todo ello hay que estar muy atentos para evitar cualquier tipo de desagradable sorpresa. Tomemos en cuenta que muchos países nos envidian, por nuestros logros, por ser como somos, por haber inventado el famoso grito mundialista que muchos de esos envidiosos quisieron hacerlo ver como un insulto homofóbico cuando en realidad se trata de una jovial expresión de nuestra feliz y orgullosa mexicanidad.

Tal vez la vaticana frase es el anuncio de que vendrán mejores tiempos para la humanidad, tiempos de felicidad en la Tierra en donde los seres humanos, el planeta entero se mexicanizará. Pero entonces ¿por qué temerle? ¿Por qué querer “estar a tiempo” de evitarla?

¿Será recelo papal?

roberto.castelan.rueda@gmail.com