Insatisfechos

No cabe duda, los tapatíos se han vuelto muy refinados en sus celebraciones, diversiones y gustos, se han vuelto muy exquisitos y ya no se conforman con cualquier cosa. Eso está bien, tal exquisitez les hace ver la diferencia entre una ciudad con carros amontonados, ciclistas sobre las banquetas y camiones urbanos muy bien certificados para jugar carreritas y no detenerse ante la clásica seña del brazo extendido y el dedito parado, con una ciudad verdaderamente cosmopolita, sí, oyó usted bien, cosmopolita, categoría a la cual está ascendiendo la AMG, después de llevar por años el engorroso apodo de ZMG.

Tanta actividad frenética, tanto restaurante con tan distintos platillos y en algunos de ellos con un menú que contiene robos de bolsos, asaltos y si se descuida hasta una que otra ejecución al lado de su mesa, todo eso ha llevado al tapatío a convertirse en un eterno y exigente insatisfecho.

No se conforman con nada y recelan de todo, la exigencia con la ceja parada es una característica propia de la modernidad cosmopolita desde la primera mitad del siglo XIX con la aparición de la figura internacional del “dandy” (petimetres y currutacas en México), estudiado por Walter Benjamín y Habermas entre otros.

Vea usted si no: los modernos visionarios, aquellos seres excepcionales capaces de ver los movimientos culturales más allá de sus narices, les hacen favor de traerles a una innovadora standupera, sí, una verdadera representante de la innovación cultural en todo el mundo y ellos no se sienten satisfechos.

Hasta ahí todo bien, con la ceja parada y nariz respingada ven pasar a la stand esa, sin pena ni gloria, los muy cosmopolitas. Y para desaburrirse qué hacen, pues nada, organizan un performance colectivo con cientos y cientos de taxis, sus respectivos taxistas y unos paleolíticos líderes sindicales.

Para ello, deciden montar su performance en las inigualables instalaciones del centro tapatío, total, si el teatrote se usa para presentar a los actuales descendientes de Chaf y Queli, las calles del centro son el mejor escenario para las modernas expresiones del arte contemporáneo pintado de amarillo.

Ah, pero no contentos, los eternos insatisfechos también organizaron unos pasos de ballet viral con mezcla de slam al ritmo de mentadas, objetos que caían como lluvia, pitidos y acompañamiento rítmico de palmas cortesía de la policía.

La gente estaba contenta. Las cosas que suceden en su ciudad les garantizan cultura y recreación variada y para todo público con su buena dosis de adrenalina.

Hoy quieren lluvia y nieve.  

roberto.castelan.rueda@gmail.com