Innovar

Los gobernadores siempre tratan de innovar la forma de presentar sus maravillosos e inigualables logros. De esta manera buscan disfrazar su incapacidad para resolver los problemas de fondo que aquejan a los jaliscienses.

El anterior tuvo la ocurrencia de inventar un sistema de colores basado en un algoritmo combinado con limón y sal, con el cual se divirtió como enano y después lo transformó en un contador de grados de alcohol para las bebidas embriagantes.

El actual se arriesgó con un formato novedosísimo, nunca antes visto por ojo humano en la superficie terráquea, el cual da la posibilidad a los ciudadanos, por medio de un importante número de especialistas en todas las áreas posibles, quienes actúan como médiums, de interactuar y admirar la enorme capacidad de respuesta de quien los gobierna.

Le llaman “glosa ciudadana” y aunque sus inventores lo comparan con la quinta maravilla del mundo, en realidad es una importante y contemporánea innovación al pasaje de Lucas, el evangelista, por supuesto, quien antes de que se inventaran las redes sociales, relata el paso a la madurez del pequeño Jesús, a la que accede después de perdérsele a sus angustiados y anticuados padres y someterse, como adulto ya, al férreo interrogatorio de los doctores de la ley.

En el centro del Templo, vestido de blanco: “Así encontraron José y María a Jesús: sentado en medio de los doctores, escuchándolos y preguntándoles. Y cuantos le oían, quedaban admirados de su sabiduría y de sus respuestas (Lc 2, 46-47)”.

…cuantos le oían, quedaban admirados de su sabiduría y de sus respuestas… los tiempos no han cambiado nada. Épocas van, épocas vienen. Guerras, hambrunas, miserias, riquezas, avances tecnológicos, avances científicos, todo cambia, menos la sabiduría capaz de causar admiración a los mismísimos doctores de la ley.

El rebelde joven del evangelio, pasó tres días perdido durante los cuales adquirió la suficiente confianza para contestarle a sus preocupados padres con un extraño galimatías y estos, sin entender la airada respuesta, decidieron dejarlo en paz.

El actual joven gobernante lleva un año perdido, pero ya agarró la suficiente confianza (mañas le llaman ahora) para hacer como que la virgen le habla y los doctores, confundidos con la brillantez e inteligencia de sus respuestas, prefirieron irse a twitear sus dudas.

Con este acto, los especializados especialistas se dieron cuenta que en el twitter  y sus 140 caracteres, las preguntas podían ser más largas y los 17 mil dólares ahí invertidos, más productivos.

Afuera tianguistas, adentro especialistas.

Ejercicio democrático inédito le llaman. 

roberto.castelan.rueda@gmail.com