Innecesario

Como bien dice el hijo de Papá Leonel, no es necesario que el Innecesario renuncie. La seguridad en el Estado de Jalisco goza de buena salud y no pasa nada fuera de lo normal. En asuntos de seguridad, estamos dentro de los indicadores de cualquier país civilizado. Veamos si no:

Delitos de bajo y medio impacto: este es un problema de percepción, de un tipo de cultura muy arraigada en el imaginario social de los tapatíos. Todo comenzó allá en tiempos de doña Beatriz Hernández, al momento de fundar Tapatilandia. Resulta que unos vagos, de esos que nunca faltan, le robaron su iPad y su computadora a una pareja que se tomaba un cafecito allá por el rumbo de Chapu. Desde entonces, ese cuento se ha venido repitiendo por generaciones y es muy difícil desterrar de la mente de la gente esas viejas y absurdas leyendas capaces de distorsionar la realidad. En ese caso, pues no hay mucho qué hacer.

Feminicidios. Como todos ustedes saben, este fenómeno se debe a que las mujeres, de un tiempo a esta parte, dejaron de cumplir con las obligaciones propias de su sexo. Eso, naturalmente, resultó ofensivo para muchos hombres bien hombres los cuales vieron cómo las costumbres, los valores con los cuales sus madres los criaron, se derrumbaban, y como buenos jalisquillos, buscaron evitar esa debacle civilizacional por cualquier medio. Obviamente no podemos culparlos de nada. Su familia y la iglesia los educaron para que formaran una familia normal, para toda la vida y una sólida educación no puede desaparecer así nomás porque sí.

Delitos de alto impacto. Aquí ya tocamos el tema de secuestros y asesinatos. Miren, ustedes estarán de acuerdo en que nosotros no podemos decirle a las cámaras qué filmen o qué no filmen. En este caso, una cámara filmó el secuestro de un diputado al cual después encontraron asesinado en otro Estado. Si no fuera por esa cámara, nosotros ni cuenta nos hubiéramos dado y entonces no habría secuestro y el delito se le contabilizaría a Zacatecas y todos tan contentos. Si al señor lo movieron varios carros por toda la ciudad, tampoco es nuestra culpa, los de la Fuerza Única estaban festejando el aumento a su presupuesto y ni modo de molestarlos por un convoy que circula a toda velocidad. 

En todo caso, si se trata de culpabilizar a alguien, pues ahí está la policía de Tlaquepaque, al cabo que ellos ya están acostumbrados a esos tratos.

Como ven, los indicadores nunca se equivocan. 

roberto.castelan.rueda@gmail.com