Igualititos

Vénganse todas las doñas fieles de La Rodilla Sangrante. Esto ya se armó y se va a poner bueno. Van a salir chispas de todos lados. Y no, nadie hace referencia a la frotación que produce calor y luego fuego. No, se trata de ahora sí agarrar sus mejores tradiciones y costumbres y enfrentarse a golpes de pecho y sermón a las fuerzas de estos jotos que resultaron igualititos al mero demonio.

Pues qué se andan creyendo. A poco piensan que nomás porque unos ministrillos que ni siquiera saben lo que hacen ya declararon inconstitucional, habrase visto, excluyente, mira nada más, denigrante y reprobable la sacrosanta institución del matrimonio que solo y únicamente puede establecerse, consagrarse y bendecirse si se trata de un hombre y una mujer.

La naturaleza es muy clara: un hombre y una mujer se juntan, se rejuntan, se arrejuntan y después de algunos meses, pues tienen un hermoso bebito o hermosa bebita  que traerá felicidad, algunas preocupaciones y muchas deudas, a la bendecida pareja. Incluso hay una película bien bonita de un tal Claude Lelouch que se llama Unhombre y una mujer tra la ra la ra, aunque unos dicen Samba Saravah, pero eso qué importa. Y es que así es la vida: hombre versus mujer igual a la felicidad eterna.

En cambio, ustedes nomás imagínense qué puede salir de una unión entre un hombre y un hombre, si es que a ese atornillamiento se le puede llamar unión, o una mujer frotándose con otra mujer. Nomás de pensarlo sale sarpullido. Y rozaduras. Pero si eso no es natural, no es normal, no es de humanos, no es de cristianos, no es de musulmanes, no es de judíos, no es de otras religiones (marque con una equis).

Pues estos no entienden que hasta el mismo demonio, para reproducirse, necesita de una mujer. ¿Qué no habrán visto El Bebé de Rosemary, el horrendo film de Polansky en donde se explica a detalle cómo le hace el Diablo para reproducirse?

Tan tranquilo y a gusto que estaba uno y mira lo que vienen a provocar estos ministros del infierno y sus leyes. Ya hasta un santo padre en Texas está amenazando con prenderse fuego si se extiende esta insana costumbre del “matrimonio igualitario”. Ojalá no lo haga, porque el ejemplo puede cundir y todos los sacerdotes terminarán prendiéndose fuego.

Por fortuna ya se iniciaron los exorcismos. Vamos a ver de qué cuero salen más correas. Véngase don Juan, arrímese.

Va de retro Satán.

roberto.castelan.rueda@gmail.com