Gloria

Ayer, 28 de mayo, pueblo y gobierno del Estado de Jalisco, cuna de hombres muy machos y mujeres hermosas, unidos festejaron el décimo aniversario de la gran derrota que los valientes defensores de la castidad tapatía propinaron a un grupo de alborotadores que buscaban, con el uso de una violencia desenfrenada, desviarnos de nuestros fieles principios.

Por fortuna, nuestras fuerzas del orden se cubrieron de gloria y lograron echar a patadas, garrotazos, gases lacrimógenos y madrazos a discreción a esos violentos perturbadores del orden.

¡Lárguense al DF hijos de la izquierda retrógrada!, fue la orden lanzada por nuestro valiente gobernador de ese entonces.

Y todas las fuerzas policiales se unieron en esa crucial batalla hasta alcanzar la victoria que el día de hoy nos tiene con esta paz y tranquilidad que disfrutamos.

Y para que supieran que no nos iban a amedrentar con sus declaraciones de inocencia, nos pasamos todo un día persiguiéndolos y encerrándolos como se merecen, acompañados de tortura científica, la cual incluía el uso de bolsas de plástico y caricias eléctricas en los testículos.

Gracias a esa heroica batalla, quienes hasta ese entonces eran unos oscuros policías de crucero, crecieron hasta alcanzar la estatura de héroes de nuestro estado y hoy gozan de sus merecidos puestos, ya sin tener que enfrentarse a esos graves peligros desde ese día desterrados para siempre.

Sí, de acuerdo, por ahí algunos despistados han organizado marchitas con vidrios rotos, pero ya con más experiencia, también les hemos partido la madre a patadas, a ellos y a sus cachondas mujeres.

Hace diez años dimos un ejemplo y una lección de civismo y de amor a nuestro estado. Sépanlo bien, que les quede claro, a todos aquellos extraños o conocidos enemigos que pretendan venir a mancillar estas tierras, se encontrarán con las botas lustradas, los escudos bien limpios, las macanas engrasadas y el enorme corazón hinchado de amor a su estado de nuestras gloriosas fuerzas del orden.

Sobre todo si son estudiantes, desempleados, temacapulinenses, u otros tipos de enemigos del orden que quieran manifestar su inconformidad, a ellos sí le entramos, con ellos sí podemos volver a cubrirnos de gloria.

Ya si se trata del crimen organizado, de asaltantes, extorsionadores, ordeñadores de ductos, falsificadores de billetes y hasta de robacoches pues eso ya es otra cosa. Uno hace lo que puede y tampoco vamos a exponer nuestra integridad. Para ello, lo mejor es esperar a que venga el ejército o la marina.

Tampoco hay que abusar de los héroes.  

roberto.castelan.rueda@gmail.com