Gira

Inició su gira con un viajecito a Guadalajara, de esos que sirven para calentar motores, en espera del largo vuelo trasatlántico. Desde que se subió, comenzó a preguntar si sus anfitriones habían puesto en su agenda una visita al aula espejo.

Sus presupuestófagos asistentes militares se extrañaron por la pregunta y comenzaron a cruzar miradas nerviosas entre ellos en busca de una respuesta que pudiera satisfacer, más o menos, a tan inusual requerimiento de su patrón y guía.

Algo lo distrajo de su insistente pregunta y una vez iniciado el vuelo, se puso sus audífonos y comenzó a jugar con uno de sus videojuegos favoritos. Seré invencible, exclamó con un gritito acompañado de una sonrisa malévola que pensó había pasado desapercibido entre el séquito de chupa nóminas que lo acompañaba a la nunca bien ponderada Perla Tapatía.

Sus siempre fieles y siempre leales colaboradores aprovecharon el descanso apresurándose a tratar de averiguar cuál sería el verdadero deseo de su amo y señor al preguntar tan insistentemente sobre una posible visita a un aula espejo.

Comuníquenme con el que manda en ese estado, ordenó enérgico el jefe de tan extensa nómina de acompañantes en giras. Solo tenemos en la línea al gobernador, le respondieron. No importa, respondió, para algo ha de servir y tal vez el tenga la respuesta apropiada para satisfacer la duda que corroe a nuestro jefecito.

Cómo que no sabe a qué se refiere si en cuanto se enteró que venía a Guadalajara a uno de sus multitudinarios espectáculos de algo sobre el hambre, no ha dejado de preguntar por el aula espejo. No me vengas con eso de que fue una ocurrencia de un gordito. Mira, el jefe quiere respuestas, yo te pido respuestas, no me hagas perder mi tiempo. ¿Cómo que es un aula hecha solo para transgéneros? ¿Qué es eso de transgénero? A ver, a ver, párale con tu respuestita ¿pues qué estás insinuando, que mi superior inmediato y del país es un trans eso? Mira, averíguame bien, tú sabrás cómo le haces porque el mero mero no se puede quedar sin que le respondan sus preguntas a su entera satisfacción. Te doy de aquí a que lleguemos y se dirija a su público que lo aclama, por cierto ¿los pusiste a ensayar los aplausos?, porque luego ya ves cómo se pone. Bueno, después del chou acostumbrado, te sales con él a las carreras y lo llevas a que se contemple en un aula espejo.

Se va a poner muy contento.

roberto.castelan.rueda@gmail.com