Foto

Aquí vamos. Listos para la foto. A ver: bici con foquitos, buenas llantas y rines bien acá ya, guantitos ya,  casquito look presidencial en su sitio ya, camarita en el casquito también, saquito holgado y camisa abierta para que entre el airecito en su sitio. Periodistas bien entusiasmados por la nota más importante de su vida, también. Bueno, si ya no falta nada, vámonos.

Estas bonitas travesías me recuerdan a Tin-Tan en calabacitas tiernas, calabacitas tiernas, ay güey, qué bonitas piernaaaaaaaaaas. Y tómala que se cae, con todo y el canastote de pan en la cabeza y comienza a soñar que la vida es a toda madre.

Por eso me da risa. Hasta me imagino cómo iban filmando la película: unos güeyes con sendas camarotas, como estos pobres de acá de al lado, otros cuidando que no se fuera a dar en su madre antes de tiempo, otros detrás de él nomás para ver qué se le ofrece, y un bolón de mirones preguntándose que quién es ese buey que va rodeado por tanto ocioso.

No, creo que no. A Tin-Tan sí lo conocía la gente. Hasta lo querían un buen. Además, se me hace que la escena la filmaron en estudio, con airecito de ventilador y otros trucos, ya ven, como era antes.

Pero a decir verdad, ni me acuerdo si esa era la película. Es más, creo que ni la vi. ¿Existirá una película en donde Tin-Tan se cae de la bici y empieza a soñar? No creo. Soñadores los que vienen al lado: mira qué sencillo, parece un ciudadano más, este sí que es auténtico, parece cartero de los de antes. Bueno, como dicen, se vale soñar.

Deben dar gracias de que aquí solo es pedalearle un poquito y en terreno plano, sin complicaciones, y si las hay, para eso están las banquetas. Gacho los que decidieron acompañar a mi subordinado el que se trepó a los camiones por primera vez.

Ese sí, ni cómo ocultar el sudor entre tanto naco que por primera vez ven una corbata rosa de seda. Pobre güey, ojalá no se le haya ocurrido llevarse la cartera. No, yo creo que no, si no es tan pendejo, tengo mis dudas, la habrá dejado en su camionetota blindada.

Y no lo dudo que habrá algún pendejo que se suba a una moto y luego diga: pos dijeron sin carro, pos saco a presumir la moto. Bueno, yo ya llegué.

Ahí está su gran nota ingenuos.

Al pueblo lo que pida.

roberto.castelan.rueda@gmail.com