Explosivos

Pues cómo ve compadre. Después de tanto tiempo sin que se supiera de nosotros, ya ve, regresamos bien explosivos, haciendo las cosas a lo grande, con explosiones espectaculares, algo de polvo y mucha expectación de la gente.

Nadie nos podrá acusar de no saber darle “teatralidad” a las cosas. Así: “teatralidad”, como le dijo  a Batman su maestro y luego enemigo en una de las películas. Pero saber darle su grado de teatralidad a los asuntos de gobierno no es cosa fácil.

Primero, hay que saber mantener todo en secreto, esa es la primera lección: que nadie fuera de nuestro círculo más estrecho sepa nada, para no despertar las sospechas del imaginario enemigo, o de los opinadores, ya ve como abundan.

Nada de andarle preguntando a la gente qué opina. Eso sólo se da en algunas democracias y respecto a temas ya muy amarrados, muy cabildeados. Y si nosotros no le preguntamos a la gente qué opina ni cuando andamos buscando el voto, pues ahora con mayor razón, a poco no.

Por eso, de que te llega tu cuate el gordito y te dice: oye carnal, pues hay que tumbar ese edificio, es que sabes, para que la gente no ande con especulaciones de que si todavía anda por ahí el asesino intelectual de los muchachos, que si alguien entre nosotros lo protege, pues lo mejor es echarle tierra al asunto.

Y ya ves, le echamos tierra, y mucha. Bueno, desde la solicitud, ocurrencia o llámale como quieras, de darle baje al edificio ese, hasta la explosión, la polvareda y el “estas ruinas que ves”, todo se hizo con rapidez y sigilo. La pura precisión. Hasta nos sentimos en “24”, todo bien calculado, todo el equipo demostró su sangre fría. A güevo.

Y el final qué tal. Taraaaaán. Bien calculado también, a poco no. A ver, ¿quién se va a oponer a que le hagan un parque en un lugar que parecía el castillo de Frankestein con todo y jardín en forma de panteón? Pues nadie buey, nadie en su sano juicio se opone a un parque: la ecología, el urbanismo amigable, las áreas verdes están de moda, aunque no se practiquen.

Por eso, ninguna necesidad de andar preguntando nada. Además son ciudadanos, esos ya están acostumbrados a que no se les tome en cuenta, y más si se las disfrazas de “buena obra”.

Ya que si la legalidad, que si era escenario de un crimen no resuelto, esas son mamadas. La pirotecnia es la onda.   

roberto.castelan.rueda@gmail.com