Encuentro

Zapatos boleados, ya. Traje brillosito, ya. Camisa blanca, ya. Revisar que quede abierta en el pecho, ya. Gel p’al copete, ya. Brillo en la pelona, ya. Practicar sonrisa todo va bien, ya. Bueno, todo perfecto, vamos al encuentro con ese…

Señor, ahí viene el pelón, trae los zapatos boleados, pero las suelas rotas. En la mano trae una cinta métrica y lo siguen tres personas. ¿Serán sus asesores? No señor, parecen decoradores de interiores que vienen con la intención de tomarle medidas a su oficina. ¿Pero qué eso no será dentro de tres años? Al parecer no señor, el Pelonchas lleva prisa.

Ambos se fundieron en un fuerte y apretado abrazo. Grasas, perfumes y sudores se fusionaron. Las camisas de ambos abiertas del pecho ayudaron a darle cierta sonoridad viscosa al efusivo saludo. Sonrisas imborrables. Palabras cordiales. La mirada distraída del visitante, con un ojo al gato y el otro discretamente calculando medidas, texturas y colores. Aquí iría bien un silloncito vintage. ¿Cómo dijo, señor presidente electo? No nada, tal vez pensé en voz alta. Cállate cerebro, no hables, es prematuro externar nuestras verdaderas intenciones.

¿Qué lo trae por aquí señor presidente electo? Bueno mi gober, creo que ahora que estamos solos, podríamos tutearnos, como endenantes, cuando éramos cuadernos, antes del día en que una elección nos dividiera tal vez para siempre.

Chale, te pusiste nostálgico we, ira, vamos cotorreando a gusto we, ahorita estamos solos, relájate, ponte cómodo we.

Pero ¿por qué me habla en ese tono mi gober? Aunque estemos solos creo que nos debemos cierto respeto ya que ambos representamos a las dos instituciones más importantes del… ya, ya, ya we, perdón pues, es que acabo de hablar con el presidente del INE y se me quedó el tonito de intelectual, pero tienes razón, pasemos a los temas importantes.

Oye ¿en dónde compras tus camisas? No las compro we, las mando a hacer ya con el pecho abierto we. Pero no me has dicho qué te trae por aquí we.

Mira, la neta vengo a pedirte que por favor no muevas a nadie de tu gabinete. Yo sé que tu papi es el estratega, pero por favor, ayúdame con eso, lo necesito para no verme tan pendejo estos próximos tres años. Y es que a ellos no hay quien les gane a hacer pendejadas mano, parecen el elenco de los tres chiflados.

Déjame preguntarle al jefe, we, a ver si te puedo hacer el paro.

Apoyémonos estos tres años.

Es por Jalisco, we.

roberto.castelan.rueda@gmail.com