Domingo

No pues qué nervios. A la mejor y mayor democracia del mundo está por llegarle su domingo siete. Debe tener su historia, pero esa frase de “saliste con tu domingo siete” no expresa la realidad de la democracia en nuestro país.

Para nosotros ese día no significa salir con una fenomenal regada. No, nuestro domingo es glorioso y sin duda, ese día se escribirá una de las páginas más gloriosas de la historia nacional.Mas gloriosa aún que cuando la gran Tenochtitlán fue conquistada por una horda de españoles que venían huyendo del ascenso de “Podemos” en la mayoría de las regiones. Más gloriosa que el día en que un general levemente pedo le envió un whats al presidente Juárez en donde le informaba que las armas mexicanas se llevaron a gloria. La confusión vino después y llegó a convertirse en frase célebre.

Nuestro domingo ya es célebre. Por primera vez, usted va a encontrar en su boleta electoral un menú más amplio que en cualquier cadena de hamburguesas: le van a preguntar  si quiere a su candidato sencillo o mamón, cremosito o normal, con papas de plástico o influyentes.

Como cuando está frente al mostrador de su cadena favorita de comida chatarra, usted se pondrá a dudar, “¡éste!” dirá, para cambiar inmediatamente y decirle al jovencito, no, mejor ese no. ¿Puedo pedirle la mitad de uno y la mitad del otro? La gente atrás de usted comenzará a mostrar su impaciencia y lo pondrá nervioso.

Tal vez debieron darnos más tiempo para reflexionar muy bien sobre la importancia de nuestra elección. No todos los días sacamos a la familia a comer hamburguesas. Tenemos que reflexionar a conciencia lo que vamos a pedir. Concentrarse. Escuchar la opinión de tus conocidos: “Supe que fuiste a las hamburguesas fulanas: ¿qué tal te fue? ¿Qué pediste?  Sí, definitivamente fue tiempo lo que faltó. Las campañas pasaron muy rápido. Hubo casos en donde la gente no se dio cuenta que estábamos en campaña. Eso es algo que hay que corregir. Ojalá que quienes ganen legislen para ampliar un poco más el periodo de campañas electorales. Los electores dubitativos se los agradeceremos. A pesar de ese pequeño detalle, nuestras elecciones ya entraron en la historia de México. Desde esa noche, ni siquiera crudos porque habrá ley seca, comenzaremos a disfrutar de las impugnaciones, las acusaciones de robo, las demandas y las culpas.

El triunfo de nuestra gran selección es seguro.

Lo festejaremos con sobriedad.

roberto.castelan.rueda@gmail.com