Cruda

Bueno, pues a quién se le ocurre salir a comprar en estos días. Con la cruda que se carga, todo se le hará mas caro, pensará que los comerciantes ya le aumentaron los precios a todos sus productos y hasta le darán ganas de echarle la culpa al gobierno.

Pero si lo piensa bien, usted es el único culpable, por no ser precavido, ya ve, en lugar de hacer sus compras con tiempo y aprovechar su aguinaldo para surtir de pared a pared su enorme despensa, prefirió gastárselo en pavos autodesinflables, en bacalao noruego de Chapala y en vinos espirituosos y tequilas caros que ahora lo traen imaginando que subieron los precios de los alimentos.

No se ande imaginando cosas. Si ya sabe que a usted lo que le va es la sidra santa claus, no tenía ninguna necesidad de andarse adornando sirviendo tragos de algún tequila reposado, de esos que anuncian por la televisión con un señor que se los sirve en copa mientras presume su biblioteca. Si usted ni copas ni biblioteca tiene.

Es que mi viejito trabajó mucho este año, entonces se merece su tequilita reposado en vasito de plástico desechable. Ándele pues, nomás luego no se ande quejando. Ahora no vaya a salir con que hasta el precio del camión urbano aumentó. Eso fue antes de las famosas fiestas. Si no se dio cuenta es porque le dio por presumirle a la comadre y se fue a hacer sus compras en taxi.

Y si nos hicieron el favor de aumentar el precio del pasaje, fue por nuestro propio bien. Con el petróleo en manos de quien sí sabe extraerlo y comercializarlo, ahora verá cómo rápidamente nos convertiremos en personas del primer mundo y para eso se requiere de un transporte moderno y digno. Y pues eso cuesta, no me vaya a salir otra vez con el cuento de que el gobierno tiene la culpa de este nuevo aumento.

Al contrario. Nuestro gobierno es tan honesto que el precio del transporte lo acordó y lo subió en lo oscurito, así, sin reflectores ni nada, sin necesidad de andarse parando el cuello con tanto logro.

Queríamos salir de pobres ¿no? Queríamos parecernos a los noruegos. Pues sépase que todo eso tiene un precio. No se trata nada mas de tomar vino tinto en vasos de plástico rojo, ni de alimentar a nuestros perros con croquetas importadas.

La modernidad es un lujo por el que hay que batallar.

Entonces, no se ande quejando.

Feliz año.