Clarísimo

Después del tiempo transcurrido de esto que algunos llaman “guerra”, entre palestinos e israelitas, y leer una gran cantidad de análisis de juiciosos y enterados especialistas en estos asuntos bélicos, el tema está clarísimo. Las dudas se disipan y casi un mes después de iniciado el conflicto, cualquiera es un experto en geopolítica del Medio Oriente. Aquí un resumen de las principales claves, según la visión totalmente imparcial y sin prejuicios culturales de nuestros enterados analistas en estos conflictos. Palestinos. De entrada son árabes y decir árabes es decir terroristas. Nada bueno puede venir de Palestina. El nombre de estas personas está asociado al mal. Nada bueno se puede esperar de ellos.

Desde tiempos inmemoriales, son enemigos de Occidente y siempre han intentado destruir a la civilización occidental y todo lo que ésta significa. Saben que si la cultura occidental se impone en sus países, sus mujeres dejarán de usar velo y comenzarían a creer que los hijos de los carpinteros hacen milagros. Para destruir recurren al terrorismo, como lo demuestra la segunda parte, que en realidad es la primera, de la película 300: ahí se ve claramente cómo estos bárbaros inventan a los hombres bomba para causar enorme daño a sus enemigos. Como lo pensaban hacer en Israel, después de cavar cientos de túneles que los llevaran a donde duermen plácidamente los israelitas y sus familias.

Israelitas. Quiérase o no, son los inventores de la civilización occidental, incluyendo a su principal best seller. Aunque un tiempo cayeron en desgracia, occidente supo premiarlos y nombrarlos como defensores de la civilización occidental en el Medio Oriente. Por eso los árabes, léase los terroristas, no los quieren, y aunque son un país pequeñito en medio de tanto bárbaro, han sabido defenderse muy bien y han logrado mantener en alto los valores de la democracia. Ellos no matan niños, ni mujeres ni viejitos ni civiles indefensos. Matan escudos humanos empleados por los terroristas, léase los árabes, para causarles daño. Su armamento, aunque inferior a los poderosos cohetes caseros usados por los terroristas en sus masacres contra la población civil, han resultado efectivos para destruir las guaridas, con todo y ciudades, escuelas de la ONU incluidas, de sus ancestrales y peligrosos enemigos.

Si en la defensa de la democracia han muerto cientos de mujeres, ancianos y niños, esto se clasifica como “daños colaterales”, de acuerdo a la exactitud del término puesto de moda por los mexicanos. Pero como ha sucedido desde tiempos bíblicos, los israelitas sabrán salir adelante y conjurar la amenaza que, una vez más, se cierne contra ellos. ¿Verdad que la geopolítica es cosa de niños?

roberto.castelan.rueda@gmail.com