Cínico

Ya ven, lo dicho: ustedes por el asunto de la seguridá en el estado, ni se preocupen, todo tranquilo, todo bajo control.

En realidad, como ya bien lo dijo el jefe máximo en este rubro, una fina persona experta en psicología de masas engatusadas, el problema está en sus cabecitas inquietas e influenciables. Se creen todo lo que les dice la gente chismosa, dan por sentado los rumores y con ello, lógicamente, aumentan los indicadores del crimen en nuestro bello y tranquilo estado.

La gente, como dicen por ahí los boleros, suele ser medrosa y cobarde y le gusta andar soltando noticias falsas para crear confusión y pánico entre los habitantes de nuestra muy noble y leal ciudad. Y luego, pues siempre hay quien cree más en los rumores y pues como quien dice, así se hacen los chismes y ahí está el detalle.

Si alguno de ustedes leyó en el periódico, vio en la televisión, oyó por la radio o se enteró por tuiter o feisbuk que unos soldados fueron atacados en la población de Guachinango, esa información es solo la percepción que el ciudadano tiene, producto de las malas influencias, sobre el ambiente de seguridad en el estado de Jalisco.

Y mire, tan no mataron a cuatro soldados en esos hechos, que en la Fiscalía General del Estado, nadie se enteró de nada. A ver, si hubiera sucedido algo ¿quiénes serían los primeros en enterarse? Pues los capacitados muchachos de la fiscalía ¿o no? Entonces, no haga caso de rumores. Aquí no hay delincuencia organizada. La emboscada y los soldados muertos es pura escenografía, imágenes que usted trae en la mente.

Además, usted no tiene de qué preocuparse pues con toda seguridad a usted no le va a pasar nunca nada: mire, no va a restaurantes lujosos ni por casualidad, entonces no hay ninguna razón para que lo asalten. Tampoco llega a ganar ni entre cinco o diez mil pesos mensuales como para que lo secuestren, entonces ¿de qué se preocupa?.

Vea a toda esa gente tranquila disfrutando de su cafecito en Chapu. A ellos cuando mucho les van a robar su celular o su iPad, pero hasta ahí. Aquí no es como en Michoacán, Tamaulipas o Veracruz, aquí somos civilizados.

Haga a un lado todos sus prejuicios y percepciones. Olvídese de tomas clandestinas de hidrocarburos, narcofosas, cuerpos desmembrados, encajuelados, narcomensajes, extorsiones y secuestros. Eso aquí no existe. En Jalisco usted está seguro como en su casa.

Solo un cínico podría pensar lo contrario.  

roberto.castelan.rueda@gmail.com