Casandra

Claro que sí estuvo, ni modo que se perdiera un acto tan importante para el país, para el estado y para su carrera como hombre al servicio de la ley. No hagan caso de rumores mal intencionados. Yo lo vi cuando llegó. Incluso hay fotos en donde se está bajando de su camioneta, rodeado de guaruras como él, pero un poquito más raspositos. Eso, sin traje, con el chalequito que les da por usar y su cosita que se ponen en el oído.

Ya sé que en la tele no se ve. Que quienes sobresalieron en el acto fueron el gobernador, con la camisa desabotonada hasta el ombligo y saco brillosito, a quien solo se le oyó decir repetidamente “sí señor, sí señor, seguro que sí señor, entendido señor, claro señor, usted tiene razón señor”, y no dejó de mover la cabeza de arriba abajo hasta que todos los invitados se fueron.

El que vino a repartir el pastel fue Jackie Chan. Se veía muy seguro, como que se aprendió el argumento de una de sus películas.

Una relacionada con una traición, en donde le matan a todos sus compas policías un grupo de chavos cibernéticos y luego él agarra la borrachera, pero le gana el orgullo y vuelve y se friega a todos.

Aquí Jackie Chan, muy en su papel, llegó a repetir los diálogos de su película y repartió los roles de cada uno. ‘Iren, les dijo, les presento como el mero mero de Jalisco, a un general que estuvo en Tamaulipas. Sé que ahí se la pasó de vacaciones porque no había mucho que hacer, pero aquí las cosas sí están color de hormiga y espero que haga bien su papel y los rescate a todos de sus percepciones y de sus hechos aislados, los cuales tienen en jaque a este hermoso estado vecino del Estado de Lagos de Moreno. Y así siguió con su repartidera de nombramientos.

Pero al otro te digo que no se le vio para nada entre todas esas personalidades. Dicen que no lo dejaron entrar porque no traía su gafete y nadie lo reconoció. Bueno, sí lo reconocieron no sé si los de la PGR y ya hasta se lo andaban llevando. Por fortuna intervino una edecán que se responsabilizó de él y de que no hiciera destrozos en el hotel. Nadie le creyó, pero lo dejaron ir.

Al final, parece que le asignaron el papel de Casandra: “No descartamos nuevos narcobloqueos” dijo.

Y salió de escena.

roberto.castelan.rueda@gmail.com