Bravucón

Todos alguna vez fuimos jóvenes. Qué haces. Pues le pides la pistola a uno de tus guaruras, sigues a quien pudiera ser tu rival al baño, lo amenazas,  le pones unos cachazos y asunto arreglado.

"Mijo, tú que eres junior influyente, préstame a uno de tus guaruras pa' poner en paz a este mocoso". "No te creas, mejor córrele porque el otro ya sacó pistola".

Bueno, no es para tanto, cualquiera en su lugar haría lo mismo. Si eres un mocoso bravucón y tu papá es el mero chinguetas, amo y señor de fiscales y justicias exprés, pues es lógico que traigas a unos eficientes guaruras a tu servicio. Sí claro, es ley natural que todo aquel que ostente puestos elevados en el servicio público e hijos chiqueados, ponga a disposición de sus retoños a unos cuantos fieros y leales guaruras, por lo que se pueda ofrecer.

Ya ves, para como están las cosas con eso de la seguridad, uno nunca sabe lo que pueda ocurrir cuando, como todo joven de su edad, se encuentre tranquilamente tirando rostro en un antro. Mas vale estar prevenidos.

Claro, por supuesto, a los fieles acompañantes también es necesario ponerles auto, gasolina y una lanita para sus tacos, sin contar una morralla para una ropita que les permita verse presentables. No, del salario no estamos hablando, ese depende estrictamente de la nómina. Ya ellos sabrán si mientras hacen su labor de vigilancia, se buscan la forma de ganarse un extra para sus chicles. Ese ya es otro asunto.

Pero más vale. Ningún gasto en seguridad está por demás. Qué pasó, qué pasó, cómo que si sale de mi bolsa. No, pues ni que fuera uno rico. Ese es un servicio free para los servidores públicos de primer nivel que les permite saber en dónde están y qué están haciendo sus chamacos.

Mira, a veces sucede, tú imagínate la escena: el muchacho acá, coqueteando al calor de algunas copiosas con una chica, cuando de repente se aparece el antiguo novio de ésta. Ni modo que lo dejes ir. Todos alguna vez fuimos jóvenes. Qué haces. Pues le pides la pistola a uno de tus guaruras, sigues a quien pudiera ser tu rival al baño, lo amenazas, le pones unos cachazos y asunto arreglado.

Ahora, si al muchacho le saca la pistola otro más bravo y no tiene chance de meterse detrás de uno de sus guaruras, lo mejor es que salga corriendo y vaya y le diga a su papi que le diga al fiscal que él no estaba ahí en donde la prensa dice que estaba. Y si hubo muertos, peor.

El fiscal hará su chamba: "juro que el junior no estaba ahí". Asunto arreglado.

roberto.castelan.rueda@gmail.com