Blanc

No me digas. ¿Cómo que no fuiste requerida para asistir al dîner en blanc? Se les habrá pasado (y de haberlo sabido no estaría aquí perdiendo mi valioso tiempo hablando contigo). Voy a ver qué pasó, porque se me hace extrañísimo.

Pero bueno, deja te platico. La verdad, estuvo divino, pura gente bonita vestida de blanco cenando en el centro de la ciudad. Ay sí, ya ves, ahora con tanto naco envidioso, cada vez es más difícil para la buena sociedad tapatía, poder convivir públicamente. Apenas hace uno cualquier cosa y luego luego empiezan con su criticadera, cuando uno hace esto por su bien. Mira, en vez de tomarnos como ejemplo, en lugar de decir, mira cómo hace esto la gente educada, no, ahí están con sus envidias.

Bueno, pero qué le hace. Nuestro dîner estuvo bien bonito. Hace mucho que no se veía tanta sociedad reunida en un espacio público. Y eso es lo que te digo. A ver, no sé si vayas por allá muy seguido, yo ya casi no porque me da mucho miedo, pero dime, cuándo habías visto esa plaza mugrosa, esa la que queda por atrás del Degollado, cuándo la habías visto tan bella, tan bien iluminada, y llena de gente hermosa cenando toda vestida de blanco, con manteles blancos, flores blancas, unos centros de mesa preciosos y una vajilla soñada.

Ay bueno, yo ni me sentía en Guadalajara, hasta le pregunté a la Chichis, sí, a la esposa de Pedrito, el pobre, ese que andan acusando dizque por ser socio de unos narcos, pero bueno esa es otra historia; le dije, ay Chichis, en serio, estoy soñando o qué güey, porque esto me parece increíble, mira cómo con nada, así, con nada, se puede transformar el corazón de la naquez tapatía, en el centro de la buena sociedad.

Porque dime si no. Este espacio ya lo tomaron los nacos. Ven cualquier otro día, un día que no estemos cenando todos de blanco y vas a ver, todo lleno de basura, con puras familias bien pobrecitas endomingadas, con sus niños panzones tragando algodones de azúcar, corriendo por todos lados con sus zapatos gastados y sus olores. En eso han convertido todo el centro de Guadalajara.

Por eso yo dije, hay que hacer este tipo de cosas más seguido, para que en el extranjero no vayan a pensar que en Guadalajara hay mucha pobreza. Y no pagamos nada por usar de forma privada un espacio público.

Al contrario, deberían pagarnos por el ejemplo.  

roberto.castelan.rueda@gmail.com