Aguinaldos

No me dá mi navidá? ¿Me da mi aguinaldo joven?, como cada año, las vocecitas insistentes, día con día, repiten desesperados su sonsonete vital.

Gobernadores, diputados, presidentes municipales, secretarios de estado, jueces y demás fauna burocrática-política, se asomarán por las ventanas de su vehículo, se harán presentes cuando usted disfrute de una peli con palomitas en la tele, le jalarán del brazo en el momento menos oportuno, para pedirle, bueno, más bien exigirle, su navidá.

Los pobrecitos servidores públicos llegarán a la mesa del restaurante en que se encuentre para recordarle que ellos ahí han estado siempre, atentos a lo que se le ofrezca.

Recuerde, le dirá su diputado, que yo le conseguí recursos para la carretera que tanta falta hacía en su ciudad. Acuérdese, le dirá el presidente municipal, cuando en su calle no funcionaba el alumbrado, quién fue el que se lo arregló.

Y las banquetas ¿se acuerda qué chuecas y disparejas estaban?, en cambio mire ahora ¿eh?, planas y reluciendo de limpias. Las calles sin vendedores ambulantes, ni taqueros obstruyendo las banquetas. ¿A poco no me merezco mi aguinaldo?

Y qué ¿pa’ su contralor no hay nada? No sea malo joven, a poco cree que uno no tiene familia y mire, aunque modesto, la verdá sí me gustaría darle un regalito a mi querido suegro.

Ándele no sea malito oiga. ‘Ire, a poco no le han disminuido los asaltos en su colonia. Desde hace cuánto que ya no le vuelan su celular ¿eh? Si andamos chambeando joven ¿A poco el fiscal no merece un chequecito? Aunque sea debajo de la mesa, ándele.

‘Ire, no sea gacho, si al gordito ese del Banco de México, sí, ese que se comió todo lo de nuestros impuestos le van a dar casi 900 mil pesos de aguinaldo ¿pa’ cuánto le gusta su gober? A ver, no se va a quedar más pobre si me avienta unos 400 mil pesitos de sus impuestos. Ni los va a notar amigo.

Qué tanto es tantito, hombre. Uno aquí chambiando por el bienestar de todos ustedes, día y noche al servicio de usté y de su apreciable familia, a poco no nos merecemos unos bolos rellenitos.

Eche sus impuestos en el botecito: tanto pa’ su gober, tanto pa’ su diputado que ni se le aparece para no andarlo molestando, tanto pa’ su presi municipal, tanto pa’l fiscal y hasta pa’ La Regidora, esa, la de los huevos, también le corresponde conforme a derecho.

También tenemos familia oiga.

Dios le dé más.