Perdón, pero...

Los senadores provida

No están únicamente en el PAN, pero allí tienden a congregarse. Establecieron en la Cámara alta la Comisión para la Familia, que desde su inicio ha sido motivo de torpezas políticas, de supina ignorancia y de escándalo. Me pregunto si tiene sentido que, con un presupuesto recortado como el nuestro, el Senado mantenga una comisión diseñada para promover las ideas más retrógradas y reaccionarias en nuestra sociedad. Esas que dicen que “las mujeres, como las escopetas: en el rincón y cargadas”. En sus desparpajadas palabras para recibir a los organizadores de la exposición fotográfica Expovida, el senador Víctor Hermosillo repitió los lugares más comunes y burdos del conservadurismo católico; ese que ya no comparte la mayoría de los miembros de esa Iglesia: que los países pierden identidad, que muchas de las políticas que hacen Naciones Unidas “y todo esto que para controlar la población”, que “hay mucho hedonismo también”, que en México y en Europa “las parejas prefieren tener un perrito a tener un hijo”, porque la gente no quiere tener compromisos como antes cuando tenían muchos hijos, como “por ejemplo aquí el senador Romero Hicks la agarró muy en serio y tiene 10 hijos”.

En su ignorante incoherencia, el senador Hermosillo delineó, sin embargo, perfectamente su idea del mundo y de las mujeres. Por ejemplo, cuando afirmó: “Y otra cosa que también las mujeres en su libertad que disque tomaron, pues les ha ido peor porque ahora los hombres ¡son unas agasajaderas bárbaras! Y no se casan, están muy a gusto”. En otras palabras, las mujeres son simples objetos, incapaces de pensar y de actuar de acuerdo con sus propios intereses, a sus propias emociones y a sus propios deseos. No le pasa por la cabeza al senador que las mujeres podrían ser, por ejemplo, las que se están agasajando con los hombres y que lo están haciendo con conocimiento de causa, disfrutando de su sexualidad. Según la lógica del senador, los únicos que pueden disfrutar de su sexualidad son los hombres (supongo que con putas porque las otras mujeres no deben de estar disponibles más que para el matrimonio) y las mujeres no tendrían derecho a ello porque implicaría una ausencia de valores.

No es extraño pues que al senador se le haya ocurrido la “brillante” idea de hacer una ley para que si los casados se divorcian antes de un año que le regresen a sus padres el dinero que gastaron en la boda. Y así un 20% menos cada año. Con eso disminuirían los divorcios en nuestro país. ¡Híjole senador, más coherencia! ¿Que no sabe y acaba de decir que los chavos ya no se quieren casar? ¿En verdad le estamos pagando su sueldo con nuestros impuestos?

roberto.blancarte@milenio.com