Perdón, pero...

La sabiduría del Papa


Podría extenderse. El Papa —dicen— decidió dejar de recibir a políticos argentinos por un tiempo, para evitar que se haga uso de su imagen en pleno año electoral. Lo aseguró un funcionario de Protocolo y Ceremonial del Vaticano, llamado Guillermo Karcher. Los comicios presidenciales en Argentina son en octubre, pero a él le pareció prudente en este momento (seis meses antes de las elecciones) ya no recibir a la interminable fila de políticos argentinos que querían tomarse una foto con él para luego utilizarla políticamente. Según esta fuente, Bergoglio ya puso un límite a los contactos con los dirigentes. El Papa habría afirmado: "Estamos en ese tiempo... el que no tiene la foto, no la tiene. Y el que la tiene, que la tenga en casa", y se habría sentido usado por los políticos de su país que los visitaban en el Vaticano y se tomaban la foto con él para luego usarla "para decir algo que nada que ver". Lo que más le molesta a Bergoglio es que luego los políticos usaban esa fotografía para sugerir líneas políticas o hacer suponer que el Papa las avala. Y claro, al Papa no le gusta ser etiquetado como afín a algún partido o tendencia política específica.

Todo lo anterior suena muy bien, pero le veo varios problemas a la postura pontificia. En primer lugar, parecería que el Papa peca de ingenuidad, pues alguien como él debería de saber que no solo ahora, sino antes, cuando era arzobispo de Buenos Aires, la mayor parte de los políticos se acercaba a él solo para tomarse la foto y ganar algo de la legitimidad por lo demás perdida. Lo cual no encaja con su perfil, pues cualquiera en Argentina y en el Vaticano sabe que el Papa es una persona con enorme habilidad política. Así que si apenas se dio cuenta de que los políticos usan su imagen, es bueno que enmiende su manera de actuar.

Así que tengo dos recomendaciones para el Papa. La primera la tomo de Giancarlo Zizola, quien ya en un viejo libro titulado La reforma del papado sugirió a la Santa Sede desembarazarse de todo su aparato político (nunciaturas, etcétera), para convertirse verdaderamente en una Iglesia, capaz de acercarse a otras y al poder político con su verdadera fuerza, que es la espiritual. La segunda es que haga un listado de todas las elecciones en el mundo y deje de recibir a los políticos de los países con elecciones por lo menos un año antes de ellas. De entrada eso significaría que hay que cortar ya la larga lista de políticos mexicanos, de todos los partidos, que se mueren de ganas de tomarse una foto con el Papa y que han estado visitando el Vaticano, gastándose de paso el dinero de nuestros impuestos.

roberto.blancarte@milenio.com