Perdón, pero...

La misericordia tiene límites (o los cantinfleos del papa)

La enorme ambigüedad de la postura del papa respecto a la homosexualidad solo ha generado equívocos. Ciertamente, el pontífice romano ha promovido que la Iglesia sea más receptiva y compasiva con los homosexuales, pero en ningún momento ha reivindicado sus derechos ni dentro ni fuera de la Iglesia. La prueba más reciente fue el mensaje de apoyo a los obispos de México “en el sostener el empeño de la Iglesia y de la sociedad civil a favor de la familia y de la vida”. En otras palabras, el papa no está a favor del matrimonio homosexual. La misericordia existe, pero no alcanza para reivindicar derechos.

En la rueda de prensa que tuvo lugar en el vuelo de regreso del viaje a Georgia y Azerbaiyán, el papa volvió a cantinflear. Como dijo una cosa, dijo la otra y al final queda claro que hasta la misericordia tiene límites. En primer lugar comenzó diciendo que ha acompañado, incluso como papa, a personas “con tendencias y prácticas homosexuales”, porque Jesús no le diría “vete de aquí porque eres homosexual”. Porque lo que dije —señala el papa— tiene que ver “con aquella maldad que hoy se hace con el adoctrinamiento de la teoría del gender (género)”. Luego el papa cuenta una anécdota de un niño francés de 10 años que habría dicho a sus papás que de grande quería ser mujer, porque en la escuela se le enseña la teoría del gender (género). Y viene el papa matizando, casi cantinfleando: “Y esto está contra las cosas naturales. Una cosa es que la persona tenga esta tendencia, esta opción, y hay incluso quien cambia de sexo, y otra cosa es desarrollar la enseñanza bajo esta línea, para cambiar la mentalidad. A esto yo lo llamo ‘colonización ideológica’.” Después, el papa sigue contando que él recibió a un transgénero, que había nacido mujer pero luego se volvió hombre y que cuando el párroco joven de la parroquia lo veía, le decía que se iba a ir al infierno mientras que el viejo párroco lo invitaba a confesarse. Y al final el papa sigue cantinfleando: “La vida es la vida y las cosas deben tomarse como vienen y el pecado es el pecado y las tendencias y desequilibrios hormonales dan muchos problemas, y debemos estar atentos para no decir que todo es lo mismo y hagamos la fiesta”, para terminar diciendo que todo se resuelve con la misericordia. Bueno. Otro día hablamos entonces de los derechos de los homosexuales.

roberto.blancarte@milenio.com