¿Quién violenta al Estado laico?

Me uno al exhorto hecho al Congreso del estado para que vote a favor de las reformas, las cuales ampliarán “las opciones para el ejercicio de una maternidad libre y voluntaria de las mujeres”. Ese sí es su derecho y su deber. Y que los obispos digan misa.

En días pasados, el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, envió, después de múltiples titubeos y retrasos, una iniciativa para despenalizar el aborto en dicha entidad. Ayer, un desplegado del PRD, apoyado por legisladores y legisladoras de ambas cámaras, por organizaciones y personas de la sociedad civil, entre ellas defensores de derechos humanos, académicos y militantes de todo tipo, apoyó dicha iniciativa. También se felicitó a las diversas organizaciones feministas, sociales, nacionales y locales, “por su trabajo profesional y estratégico para lograr este gran avance en el ejercicio libre y voluntario de los derechos reproductivos de las mujeres guerrerenses”. Los firmantes del desplegado lanzaron además duras críticas a los obispos católicos de Guerrero: “Reprobamos la actitud y declaraciones de los altos jerarcas de la Iglesia católica del estado, por minimizar la muerte de mujeres producto de abortos clandestinos y el encarcelamiento de las que sobreviven”. Hasta allí todo bien, pues es obvio que la despenalización del aborto es una de las causas más justas que podemos tener en México, ya que la mortalidad materna afecta esencialmente a las mujeres más pobres y marginadas del país. Para éste y otros efectos, por ejemplo, ser pobre, indígena y adolescente suele convertirse en una sentencia de muerte por la falta de políticas adecuadas en materia de salud sexual y reproductiva.

Sin embargo, el desplegado continúa: “Una vez más, la Iglesia católica violenta el Estado laico con amenazas de excomulgar al gobernador y a diputados que avalen las reformas, bajo el reclamo de no haber sido consultada por el mandatario para presentar la iniciativa”. Y aquí es donde ya no estoy de acuerdo, por una simple razón: los obispos no violentan al Estado laico por amenazar al gobernador y a los diputados que avalen las reformas. Los obispos están incluso en su derecho (el canónico) de excomulgar a quienes ellos quieran. Y eso no violenta al Estado laico. En todo caso, uno (o cualquier feligrés o simple ciudadano) podrá criticar a los obispos de Guerrero por no excomulgar con la misma enjundia y decisión a los miembros del crimen organizado, o a los extorsionadores o a los secuestradores. Podrá referirse a ellos como inconscientes por no entender que sus doctrinas afectan a las mujeres más vulnerables. O los podrá acusar de cultivar una doble moral e incluso de no prestar atención a lo que dice el propio Papa acerca de la compasión. Pero no se les puede acusar de violentar al Estado laico, porque, insisto, ellos están en su derecho de excomulgar o criticar a quien quieran.

La verdadera violencia contra el Estado laico la cometerán el gobernador y los diputados que tienen que aprobar esta ley, si retroceden por las amenazas proferidas por el clero. Entonces sí estaríamos ante un acto reprobable y atentatorio contra el Estado laico. Porque la esencia del Estado laico consiste en que nuestros gobernantes y legisladores no fueron elegidos por las Iglesias o sus dirigentes, sino por los ciudadanos que, independientemente de su religión, depositaron su voto para ser representados. Por lo tanto, los diputados de Guerrero se deben a sus ciudadanos, no a los obispos católicos que solo se representan a ellos mismos. Reclaman éstos en efecto que no fueron consultados por el mandatario para presentar la iniciativa, como si los obispos representaran a alguien más. Pero la verdad es que los católicos y los evangélicos y los testigos de Jehová y los mormones y los no creyentes de dicho estado están ya formalmente representados por los diputados. Admitir que el obispo católico representa a los católicos sería admitir una doble representación, inadmisible en nuestra democracia. Sería admitir que la soberanía popular reside en la Iglesia y no en la Cámara de Diputados. Eso sí sería violentar al Estado laico.

Así que me uno al exhorto hecho al Congreso del estado para que vote a favor de las reformas, las cuales ampliarán en efecto “las opciones para el ejercicio de una maternidad libre y voluntaria de las mujeres”. Ese sí es su derecho y su deber. Y que los obispos digan misa o preparen sus hogueras.

roberto.blancarte@milenio.com