La policía y los impuestos

La formación de "autodefensas" es producto de una verdad: al que le pagamos para que nos cuide, no lo está haciendo. La solución a corto plazo puede ser o no integrar las "autodefensas" al Estado, pero a mediano y largo plazos la única vía es que éste forme cuerpos de seguridad profesionales.

El dilema de las autodefensas tiene que ver con más cosas que el llamado “Estado de derecho”, es decir con la necesidad de que exista un orden legal y que éste se haga respetar por todos y para todos. Se relaciona también y de manera directa con el tema de los impuestos. Porque la gente los paga para que el gobierno contrate policías y estos vigilen, persigan, atrapen y entreguen a las autoridades judiciales a los que rompen ese orden legal. Si esto no funciona así, entonces la gente va y contrata a otros para que hagan el trabajo que el gobierno no está haciendo. Se forman así los cuerpos de vigilancia para la seguridad personal o para la empresarial. Pero todo eso significa un doble gasto, pues además de los impuestos se tiene que pagar a los servicios privados de seguridad. La gente que tiene mucho dinero puede hacerlo y probablemente hasta puede deducir algunos gastos, a la hora de pagar impuestos, pero los que no son ricos están obligados a sufrir la ineficacia gubernamental. A menos que decidan armarse y defenderse de manera individual o colectiva. Si los ganaderos o los cultivadores de limón o aguacate no tuvieran que pagar impuestos al Estado (federales, estatales y municipales) y si los miembros del crimen organizado les hubieran garantizado su seguridad y la de su familia, estoy seguro que ellos no se hubieran armado para defenderse. El problema es que ni los diversos gobiernos cumplieron con su responsabilidad ni los extorsionadores hicieron lo propio (porque ellos también prometen seguridad). Así que la gente no tuvo más remedio que armarse para defenderse. Por lo pronto están pagando doble, pues el Estado no deja de cobrar sus impuestos (por eso se llaman así) y ellos tienen que seguir financiando a los cuerpos de seguridad que han promovido. Idealmente, toda la comunidad participa, pero después de un rato es indispensable darles una continuidad y formalizarlos. En cualquier caso, el “estado de derecho” se desmorona y siempre existe el riesgo de que quien paga doble por tener seguridad termine por hartarse de la situación.

La ineficacia del Estado para garantizar seguridad puede incluso llegar a la aberración. El Estado, a través de sus cuerpos policiacos corruptos, puede llegar incluso a convertirse en un extorsionador. Doy un ejemplo: cuando estaba construyendo mi casa, el arquitecto encargado me pasó una nota por una cantidad semanal que tenía que entregarle a las patrullas policiacas de la zona para que dejaran a todo mundo trabajar en paz. Cuando me negué a pagar, el arquitecto me hizo notar que quien estaba en riesgo no era yo, sino los albañiles, a quienes los propios patrulleros iban a molestar y extorsionar. En suma, que había que pagar impuestos por la seguridad y una especie de impuesto especial para pagar a la policía convertida en extorsionadora.

Uno de los problemas que tenemos como sociedad es que en realidad le hemos dado poca atención al tema de la seguridad. Hemos escogido históricamente a la parte más pobre, inculta y moralmente baja de la sociedad para que haga ese trabajo y la hemos armado. Luego le hemos exigido que se contente con una paga miserable, pero, eso sí, que sea eficiente, profesional y respete los derechos humanos. Después nos asombramos de que la policía sea corrupta, aunque también nos parece ya normal que se dedique más a extorsionar que a vigilar. Y la clase política no hace realmente algo para cambiar la situación. Sus ingresos mensuales siguen garantizados por nuestros impuestos y provisionalmente (mientras son funcionarios) creen estar al abrigo de la inseguridad. Lo cual, por lo demás, se ha demostrado falso.

El punto es que esta situación se vuelve insostenible después de un cierto tiempo. La formación de las autodefensas, mal que bien, es producto de una verdad: al que le estamos pagando para que nos cuide no lo está haciendo. Pero pagar doble tampoco puede ser una solución a la larga. Por eso la solución a corto plazo puede ser o no integrar las autodefensas al Estado, pero a mediano y largo plazos la única vía es que éste forme cuerpos de seguridad realmente profesionales y así nuestros impuestos sirvan para lo que fueron concedidos.

roberto.blancarte@milenio.com