Para ver y escuchar…

Tras el anuncio sobre el dictamen técnico de la Comisión Nacional del Agua sobre la altura de la presa El Zapotillo que se traducirá en la inundación de los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo; el gobierno del Estado dio otro anuncio: la integración de un observatorio ciudadano para supervisar el proceso de reubicación de los habitantes de Temacapulín y el respeto a los derechos de los jaliscienses con relación a la construcción de la presa de la discordia (MILENIO JALISCO, 16 de abril). Además, cuán rápido y veloz como los de su especie, el diputado presidente de la Comisión de Asuntos Hidráulicos del Congreso del Estado, Roberto Mendoza Cárdenas no perdió la oportunidad de subirse a la polémica pública y sugerir que sea el Congreso del Estado el espacio para que se dé un debate técnico del más alto nivel que discuta los grandes temas del agua (MILENIO JALISCO, 17 de abril).

La buena disposición gubernamental para ver y escuchar que ambas noticias parecen mostrar, contrasta radicalmente con el ánimo de impotencia y decepción que impera entre los pobladores que serán desalojados. Y no es para menos, un repaso reflexivo sobre las diversas notas periodísticas relacionadas con el asunto, permiten constatar el escaso margen de maniobra que tienen para defender su legítima postura y más bien revelan cuán inoportuno y a destiempo llegó la propuesta a debatir los asuntos del agua.

En opinión de mi colega de El Colegio de Jalisco y experta en movimientos sociales de resistencia frente a la construcción de grandes presas y trasvases, la Dra. Anahí Copitzy Gómez Fuentes: “La gente anda muy desanimada. Parece que esta última noticia les dio la sentencia de muerte. Saben que las cosas no están bien, que no hay muchos recursos para la defensa y que los gobiernos (federal y estatal) ya tomaron la decisión. Saben que no será nada fácil y que vienen tiempos difíciles para todos los que se niegan. La gente que era priista en el pueblo está muy decepcionada de su gobernador. Muchos creían en él y en su gobierno. La postura oficial de los de Temaca es que seguirán realizando acciones legales, movilización –con poca fuerza– y cabildeo político con algunos aliados. No mucho más: tal vez buscar apoyo internacional que es donde Temaca es fuerte.”

Frente a este escenario, lo mejor que podemos hacer el resto de los jaliscienses es asumir un auténtico compromiso a favor de una cultura de consumo racional del agua en nuestros hogares y exigir un compromiso más firme por parte de la autoridad responsable para reducir las fugas de los sistemas de distribución del vital líquido. No imagino mejor manera de honrar a los pobladores que terminarán desplazados.

Académico de El Colegio de Jalisco

roberto.arias@coljal.edu.mx