El tiempo de la Política con mayúscula

Para mi madre en su cumpleaños

 

Con algunas contadas excepciones muy localizadas donde el conflicto poselectoral obligó al recuento de votos, prácticamente en la totalidad de la geografía de la entidad se respira un nuevo ánimo cívico marcado por la reconciliación y lo que mi buen amigo Esteban Garaiz atinadamente ha llamado el “acercamiento funcional a favor de los gobernados” (MILENIO JALISCO, 9 de junio).

Podríamos decir que los jaliscienses le hemos dado la vuelta a la página al tiempo de la política, así escrita con minúscula, que es la política que suele imperar e impregnar el ambiente, principalmente durante las campañas políticas, y que es alentada casi exclusivamente por la pasión para cumplir con esa función esencial en toda competencia política: buscar posicionarse y diferenciarse frente al adversario.

Con el anuncio del gobernador del Estado, Aristóteles Sandoval Díaz, literalmente realizado al día siguiente de haber concluido la jornada electoral, en el sentido de privilegiar los acuerdos y el diálogo con el próximo gobierno municipal de la capital jalisciense (MILENIO JALISCO, 9 de junio), así como la respuesta del propio Enrique Alfaro Ramírez, de no buscar la confrontación y su ofrecimiento de trabajar de manera conjunta con el estado y la federación (MILENIO JALISCO, 10 de junio), Jalisco le da la bienvenida al tiempo de la Política escrita con mayúscula.

Por supuesto que tales declaraciones no deben tomarse como graciosas concesiones. La savia de nuestra institución democrática expresada el pasado 7 de junio, favoreció enormemente para que nuestras autoridades constituidas y electas dejaran atrás la incertidumbre en torno a los resultados, precisamente uno de los rasgos distintivos de toda democracia, para darle paso a la certeza del acuerdo político que está por venir entre los distintos gobiernos. Certeza que se fundamenta y nutre de otro rasgo distintivo de todo régimen democrático: el hecho irrefutable de que los ganadores no ganaron todo ni los perdedores lo perdieron todo.

Y por supuesto, a los ciudadanos nos corresponde el papel fundamental de mantenerse informados, atentos, vigilantes y dispuestos a participar en toda aquella iniciativa que juzguemos procedente para que los acuerdos políticos que están por venir entre los distintos gobiernos, efectivamente redunden en el bienestar de las mayorías, principalmente de las menos favorecidas, y no únicamente sirva para el provecho de algunos cuantos privilegiados. El ejercicio de la Política con mayúscula, no debe entenderse como una tarea de uso exclusivo de los gobernantes, sino como un imperativo para todos los ciudadanos que se aprecien de serlo.  

 

 

roberto.arias@coljal.edu.mx