El robo de combustible como problema público

Acompañada de una enérgica condena por las agresiones en contra de elementos del Ejército mexicano, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, solicitó el diseño de una estrategia integral en contra del robo de combustible, en la que deberán colaborar por lo menos cinco dependencias y organismos federales –la Procuraduría General de la República, Petróleos Mexicanos y las secretarías de la Defensa Nacional, de Marina y Hacienda– y las autoridades locales de Puebla, entidad que encabeza las estadísticas a nivel nacional sobre dicho delito (MILENIO JALISCO, 6 de mayo).

Si bien es cierto que las primeras acciones de esta estrategia integral, mismas que ya fueron anunciadas por el gobernador de Puebla, Antonio Gali, se orientarán al llamado “Triángulo Rojo” conformado por los municipios poblanos en donde se ha concentrado la mayor incidencia de robo de combustible (MILENIO JALISCO, 7 de mayo); a la luz de los últimos incidentes ocurridos en Jalisco, –entidad que ocupa el sexto lugar respecto a la incidencia de este delito federal– es de preverse que los principales desafíos que habrá de enfrentar se verán por lo menos en dos frentes: el primero tiene que ver con el reforzamiento de la coordinación intergubernamental en el combate frontal de las bandas delictivas. Ahí está el caso de la Procuraduría General de la República (PGR) que, al menos en su delegación Jalisco, ha quedado muy mal parada con el asunto del robo de seis pipas que se encontraban bajo su resguardo. Sinceramente el que venga a comunicarnos que el corralón donde se encontraban las pipas resguardadas no es propiedad de la PGR, sino de un particular que presta el servicio a diversas dependencias (MILENIO JALISCO, 7 de mayo); más que eximirla, exhibe aún más su falta de cuidado frente a la gravedad del asunto.

El segundo desafío es aún más grave, toda vez que tiene que ver con la pérdida de confianza ciudadana para denunciar este tipo de delitos. Hoy no sólo sabemos del fracaso rotundo que tuvo en Jalisco el Programa Nacional de Prevención del Delito, gracias a la reciente evaluación realizada por México Evalúa y Jalisco Cómo Vamos; sino además, que por lo menos 30 mil niños y adolescentes colaboran con la delincuencia organizada de acuerdo con el Informe 2015 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (MILENIO JALISCO, 1 de mayo). El robo de combustible no escapa a esta lógica perversa. De acuerdo con Guillermo Alberto Hidalgo, experto en seguridad pública, en Puebla se dejó crecer el problema irresponsablemente: hoy hay niños que cobran hasta 12 mil pesos por ser halcones y los adultos hasta 30 mil pesos, (MILENIO JALISCO, 6 de mayo).

roberto.arias@coljal.edu.mx