La precariedad del empleo público y privado en Jalisco

Al estudiar la competencia político-electoral (Arias, 2013), se ha mostrado que para el caso de Jalisco y particularmente el Área Metropolitana de Guadalajara, donde suele presentarse una competencia de naturaleza duopólica, como recurso estratégico para definir los resultados del proceso electoral, las diferencias ideológicas entre los partidos políticos contendientes suelen pasar a un segundo término frente a otro tipo de recursos estratégicos como lo son, entre otros, los recursos de que gozan los partidos políticos en el gobierno y la reputación personal de los contendientes.

Por ello es de esperarse que conforme se aproxime la fecha de la jornada electoral, los temas relacionados con el desempeño gubernamental del partido en el gobierno se convertirán en los asuntos relevantes para el debate político entre los candidatos al cargo de referencia.

En ocasión de los datos del Diagnóstico del Desarrollo Institucional Municipal (DDIM), realizado por la Auditoria Superior de la Federación que revelan no sólo la abultada deuda pública del municipio de Guadalajara, sino además que su ayuntamiento ocupa el nada honroso primer lugar como el gobierno municipal con la nómina más grande en el país (MILENIO JALISCO, 5 de marzo), la semana pasada tocó el turno del debate político a los asuntos que tienen que ver propiamente a las condiciones de ineficiencia administrativa imperantes hoy en Guadalajara.

Más allá de las posturas asumidas tanto por los partidos de oposición, el presidente municipal y los funcionarios responsables (MILENIO JALISCO, 6 de marzo), que prefiguran las tensiones inherentes al número de plazas laborales y su inminente necesidad de reducirlas, este primer escarceo contribuyó no sólo a dar a conocer las razones que hasta ahora han impedido disminuir el número de servidores públicos municipales, sino además la precariedad de la calidad de las plazas públicas que se han venido abriendo por distintas vías, ya sea bajo la figura de los llamados “supernumerarios”, los empleos temporales o bajo el régimen de honorarios.

Si ya de por sí esta tendencia constituye una seria amenaza para cualquier esfuerzo institucional a favor de la profesionalización del servicio público en el municipio de Guadalajara y le escuchamos bien al director de Recursos Humanos del ayuntamiento, Felipe López García, para quien los empleados del gobierno municipal son mejor tratados en comparación con los empleados que laboran para la iniciativa privada; entonces el tema de la calidad del empleo en Jalisco debería asumirse como una de las prioridades sobre las que valdría la pena reflexionar como sociedad de cara al bienestar.

 

roberto.arias@colijal.edu.mx