La política pública frente al riesgo y la víctima

Transitar por la Semana de Pascua que recién concluyó, para los jaliscienses resultó ser un tiempo propicio para reflexionar sobre recuerdos, decisiones, problemas y alternativas frente a los diversos riesgos de la metrópoli. Como hace 22 años, los recuerdos que marcaron la Semana de Pascua corrieron a cargo de algunos grupos empeñados en no olvidar lo ocurrido aquella mañana del 22 de abril de 1992. Una fecha que lamentablemente palidece en la memoria colectiva de los jaliscienses, a pesar de su puntual empeño por recordarnos cuán poco hemos logrado avanzar en la consolidación de una cultura de prevención ante los múltiples riesgos urbanos (MILENIO JALISCO, 22 de abril). Esta fecha también marcó algunas de las decisiones gubernamentales, como la aportación de un millón por año del gobierno del Estado a partir de 2014 y hasta completar los 5 mdp, que servirán para capitalizar el fideicomiso de apoyo a los damnificados del 22 de abril (MILENIO JALISCO, 22 de abril). Una decisión que no pasó desapercibida para un entorno social marcado por la pluralidad de visiones que impera sobre la manera en que las autoridades deben responder frente a los riesgos y sus probables víctimas (MILENIO JALISCO, 27 abril). El cuestionamiento social de cualquier decisión gubernamental se configura así, como uno de los aprendizajes más palpables de aquella fatídica fecha. Los problemas socio-urbanos que motivan los mayores y más complejos riesgos que enfrentan hoy los jaliscienses, hicieron su aparición en ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Tierra: lo mismo si se trata de riesgos por actos delictivos y las causas de depresión que, en casos graves, pueden terminar en el suicidio, que si se trata de los riesgos de enfermedades producidas por altas temperaturas y la baja calidad del aire, hasta los riesgos que suponen las condiciones de vulnerabilidad del territorio que habitamos (MILENIO JALISCO, 23 de abril). No obstante el cúmulo de probables asignaturas pendientes, cuestionables aprendizajes sociales y otros riesgos de naturaleza compleja, de la Semana de Pascua vale la pena subrayar ese incansable espíritu propio del ser humano por repensar alternativas de mejora en la atención a víctimas: así lo ilustran la iniciativa de reformas a la legislación local en materia penal, la propuesta del nuevo mecanismo de defensa en materia de transporte público o, incluso, la añeja exigencia por un fideicomiso para víctimas del transporte público (MILENIO JALISCO, 23, 26 y 27 de abril).

Académico de El Colegio de Jalisco

roberto.arias@coljal.edu.mx