Nada nuevo bajo el sol azteca

Felicidades a mi hermanita
por su cumpleaños


Y mientras reúno el valor y me tomo el tiempo necesario para adentrarme en la lectura del documento sobre el “estado que guarda la administración pública federal” que entregó el secretario de Gobernación en la sede del Congreso de la Unión, de lo que puedo opinar por ahora es sobre los anuncios dados a conocer por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en ocasión del acostumbrado mensaje a la Nación que ofreció desde la sede del Poder Ejecutivo Federal.

De la versión 2014 de este añejo ritual que se cumple puntualmente cada año para recibir al mes patrio, podemos decir que no hay nada nuevo bajo el sol azteca. Tres fueron los asuntos que destacaron los medios de comunicación sobre lo que dijo el presidente: el cambio de nombre de Oportunidades a Prospera, la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y las 11 reformas aprobadas por el Congreso de la Unión en lo que va de la administración peña nietista.

Sobre el primer asunto, debo decir que el cambio de nombre no abona demasiado. Prácticamente lo que dijo el presidente en esta ocasión, en esencia se parece mucho a lo que en su momento dijo el ex presidente Vicente Fox cuando la política social federal cambió de Progresa a Oportunidades. Si no mal recuerdo –creo que lo señalé en alguna colaboración años atrás- el cambio de denominación que se dio entonces, obedecía a que la población que venía recibiendo los apoyos educativos, de salud y alimentación había sufrido una especie de segregación social que era necesario romper (la “trampa de pobreza” suelen decir los estudiosos del tema), por lo que era indispensable incidir en su entorno para brindar las oportunidades laborales y de ingreso que les permitiera salir de la pobreza. Y aquí estamos, ahora además de los apoyos que ya reciben, otra oleada de apoyos adicionales fue anunciada.

Del aeropuerto, es un tema que se tenía previsto realizar desde los tiempos de Ernesto Zedillo Ponce de León, pero en vísperas del calendario electoral se decidió esperar. Luego el bono democrático foxista fue insuficiente y junto con una pésima operación política en torno al tema vino a retrasarlo hasta ahora. Destrabar las dificultades que lo mantenían empantanado no es menor.

Finalmente, de las reformas estructurales me quedo con la opinión de Claudio X. González sobre las dificultades que avizora en su puesta en marcha: “no suceden en línea recta ni de un día para otro” (MILENIO JALISCO, 3 de septiembre). Así que aún está por verse la manera en que se concretarán las expectativas que el gobierno ha puesto en las reformas como motor interno de la economía nacional. 


roberto.arias@coljal.edu.mx