¿Hacia mercados intermunicipales?

El incendio ocurrido en el mercado Corona de Guadalajara durante la noche del domingo 4 de mayo y sus múltiples secuelas que marcaron consistentemente las ocho columnas de este importante medio de comunicación a lo largo de la primera semana del siniestro (MILENIO JALISCO, 6 al 9 de mayo), contribuyeron a ventilar públicamente la magnitud y profundidad del daño causado al sistema de mercados municipales, derivado de una extraña combinación de múltiples factores que van desde el prolongado abandono por parte de las autoridades responsables, la ausencia de una auténtica cultura de corresponsabilidad por parte de los locatarios y el dramático cambio experimentado por los hábitos de consumo de la enorme mayoría de la población que habita la metrópoli tapatía.

Definitivamente estamos muy lejos de aquel año de 1940, cuando Pablo Neruda reconociera que su conocimiento de México fue gracias a que “lo recorrí por años enteros, de mercado en mercado. Porque México está en los mercados”. El panorama actual de los mercados municipales del área metropolitana de Guadalajara es diametralmente opuesto: los mercados municipales perdieron su centralidad que, por muchos años, mantuvieron como espacio de convivencia y cohesión social en torno a los barrios y languidecen frente al embate de cadenas de supermercados y tiendas de conveniencia.

Por supuesto que las medidas emergentes e inmediatas tienen que ver con recursos económicos y reubicaciones temporales de los comerciantes afectados por la conflagración; sin embargo, la autoridad municipal revelaría una ceguera monumental si no es capaz de aprovechar la oportunidad de cambiar radicalmente el enfoque del problema en torno a sus mercados municipales.

Como en muchos otros problemas públicos que aquejan a las autoridades municipales, también en este caso la humildad sería una buena consejera y un primer paso hacia delante sería que la autoridad municipal aceptara su impotencia para enfrentar el problema de manera solitaria. La gravedad de los actuales problemas que padecen los mercados municipales amerita lo mismo la concurrencia de voluntad política entre ayuntamientos y el apoyo decidido y puntual de los gobiernos estatal y federal, que la corresponsabilidad de los locatarios y una buena dosis de creatividad e innovación, particularmente para introducir las culturas, las tecnologías y las prácticas logísticas indispensables para reconstruir localmente las redes de colaboración entre productores, comercializadores y consumidores que les permitan a los mercados competir bajo condiciones menos desfavorables a las grandes cadenas de supermercados y tiendas de conveniencia que invaden la ciudad.

 

roberto.arias@coljal.edu.mx