De holandeses y televisiones

Aunque estoy muy consciente de que lo que provenga de Holanda no precisamente pasa por sus mejores momentos por tierras mexicanas, aún así me pareció oportuno compartir la opinión de un buen amigo y ciudadano mexicano de procedencia holandesa, quien recientemente me escribió para disculparse por la lamentable actuación del equipo holandés frente a México y compartirme su más reciente frustración.

Su frustración la motivó escuchar por la radio a un “representante” de la Secretaría de Desarrollo Social, quien al parecer explicó que van a entregar televisiones a todos los inscritos a través de algún programa federal (cuyo nombre no me precisó mi amigo). En opinión de mi estimado amigo, la situación por la que atraviesa el país después de las reformas, “está muy mal”, sobre todo en materia hacendaria: “La pensión universal, el seguro popular y el aumento de burocracia es un enorme incentivo hacia la informalidad. ¡Y ahora van a entregar televisiones! Yo no siento que esto sea un camino comprobado hacia el desarrollo económico de la población. Al contrario, el regalar televisiones hará a la gente más comodona y menos competitiva. Y, por otro lado, cuánta frustración están generando con la gente que sí paga impuestos y ven que se utiliza para ese programa”. Como buen especialista en finanzas, mi amigo se refirió a las más recientes noticias que evidencian que fuera de los centros comerciales, las universidades privadas y los establecimientos OXXO, la reforma hacendaria está causando el cierre de muchos pequeños negocios: “20 por ciento (6,500) de los abarrotes en Jalisco cerraron este año por el nuevo régimen fiscal, de los cuales el 70 por ciento han pasado al comercio informal y el resto ha emigrado a los Estados Unidos” (Mural, sección Negocios, 2 de julio).

Y continúa: “Lo más triste es que ahora no sabes con quién reclamar. Los únicos que están contentos es la bola política (PRI, PAN y PRD), porque aseguraron que su presupuesto no sufrirá modificaciones. Sin embargo, creo que esta clase de gente tiene que ser consciente de que [lo que] pasó en muchas partes del mundo (Egipto, Túnez, Venezuela, Brasil) se está acercando aquí también. Y ellos son los responsables, que no queda duda. El aumento de precios de alimentos parece descontrolado: varias empresas usaron los nuevos impuestos como pretexto de aumentar sus precios mucho más de lo necesario. Mientras los políticos están orgullosos por atraer inversiones, pero hay muchos empleos de muy baja calidad (¡los chinos ahora subcontratan a los mexicanos por baratos!)”. Para rematar lacónicamente: “Cada pueblo tiene el gobierno que merece, pero la verdad yo creo que ya no aplica a México”.

 

roberto.arias.@coljal.edu.mx