Para hablar al derecho

Con más dudas que certezas y con seis años de retraso, finalmente este mes de octubre entró en operación el nuevo Sistema de Justicia Acusatorio en Jalisco, con la apertura formal de las primeras dos salas de juicios orales localizadas en el municipio de Zapotlán el Grande (MILENIO JALISCO, 2 de octubre).

Si nos atenemos a los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del Instituto Nacional de Estadística, Geográfica e Informática (INEGI), está más que visto que el Poder Judicial del Estado de Jalisco la tiene cuesta arriba para remontar la pésima imagen de los jueces que sean nombrados como responsables de impartir justicia bajo esta nueva modalidad, toda vez que la figura del juez es apenas superada por el agente de tránsito en la percepción social de los servidores públicos más corruptos (MILENIO JALISCO, 2 de octubre).

Gracias a las contadas investigaciones y estudios que se han realizado (ahí están por ejemplo, las diversas obras publicadas de mi colega Alberto Arellano Ríos o la tesis de grado del maestro Juan José Bañuelos Guardado disponibles en El Colegio de Jalisco), o por múltiples referencias anecdóticas, sabemos de esas añejas resistencias que históricamente ha mostrado esa gerontocracia que ha predominado al interior del Poder Judicial del Estado de Jalisco.

A propósito de la nueva modalidad de juicios orales, nada menos mi buen amigo Teófilo Muñoz Guzmán me compartió recientemente la frustración que le provocó el rechazo que encontró en 1994, entre las entonces autoridades académicas de la facultad de derecho de la Universidad de Guadalajara, a su propuesta de incorporar la asignatura de “oratoria para abogados” como parte del programa  de estudios, una idea que estaba dispuesto a defender como parte de tesis para titularse. El argumento que se le dio entonces fue que no tenía aplicabilidad alguna para el ejercicio profesional del abogado.

Quién diría que veinte años después, la historia le daría la razón a mi buen amigo -quien finalmente se tituló con otra tesis- sobre la pertinencia de que las nuevas generaciones de abogados pudieran desarrollar habilidades oratorias. Aquí estamos ahora, con serias dudas sobre quienes sean nombrados como jueces en el recién estrenado sistema de justicia acusatorio de Jalisco.

Definitivamente las dudas se agigantan cuando se vuelve la mirada sobre la manera en que deberán adaptarse esas otras instituciones públicas como son el ministerio público y la también recientemente creada Fiscalía General del Estado para responder a los desafíos procesales impuestos por la puesta en marcha del nuevo sistema. Ya veremos y daremos cuenta. 

 

roberto.arias@coljal.edu.mx