Por una gobernanza responsable

En medio de la confrontación y la incertidumbre que se ha producido en el país con motivo del incremento en los precios de las gasolinas, el sentido de responsabilidad es quizás el argumento más socorrido entre los diversos actores que se han estado manifestando durante esta primera semana del 2017. Lo escuchamos lo mismo de las autoridades federales y locales, que de parte de voceros del sector productivo y las no pocas expresiones sociales que se han estado manifestando tanto en la calle como a través de las redes sociales.

Tanto por el ánimo colectivo prevaleciente como por las medidas contingentes recientemente anunciadas por diversos gobiernos, no pude evitar recordar aquella experiencia colectiva que vivimos los mexicanos con el Pacto por la Estabilidad y el Crecimiento Económico (PECE), como tampoco encontré mejor manera de contribuir a ese sentido de responsabilidad al que tanto se ha apelado, que rememorar aquí el pensamiento de Norbert Lechner en torno a la experiencia latinoamericana sobre concertación, pacto y sentido de compromiso.

Para este autor, si bien el debate latinoamericano sobre estos temas ha sido importante, y al menos conceptualmente, es posible distinguir nítidamente entre los términos pacto social, pacto político y pacto constitucional; dicho debate también ha resultado confuso al entrelazarse los diversos aspectos como lo ejemplificó en su momento el caso español con el pacto constitucional de 1978 y los Pactos de la Moncloa (2014:21).

Más nos valdría a todos tener muy presentes tales reflexiones, no sólo para ayudarnos a comprender la dinámica del momento que vive el país, cuya naturaleza está muy lejos de ser “un gran acuerdo nacional” programado con anticipación, y más bien se aproxima a un complejo proceso abierto al despliegue de diversas estrategias de concertación que puede derivar posteriormente en un nuevo orden; además, nos advierten del fracaso si tales estrategias de concertación “suponen la existencia de normas regulativas, de identidades políticas estables, de representaciones colectivas instituidas” como quizás ocurrió con el PECE de triste memoria.

Las vías de la concertación social y el pacto político que parece exigir el momento actual que vive el país, definitivamente marcado por los graves desafíos que tiene México en el futuro inmediato, serán exitosas en la medida en que logren articular eficazmente la dinámica propiamente institucional, con las exigencias emergentes que obligan a reflexionar sobre la necesidad de evolucionar hacia un nuevo orden político, económico y social que resulte más plural, más equitativo, más próspero, en definitiva, más democrático al que se tiene hoy.

roberto.arias@coljal.edu.mx