El difícil balance del primer año

Hacer un balance del primer año de ejercicio al frente de la administración pública del Estado no resulta una tarea sencilla, particularmente cuando los resultados tangibles sobre el mayor propósito que se ha planteado alcanzar se encuentran muy lejos de haberse logrado. Y es que definitivamente mejorar las condiciones de vida de los jaliscienses y poner el bienestar al alcance de todos los ciudadanos no es una labor que pueda concretarse en un año. Mucho menos cuando buena parte de los esfuerzos se destinaron al saneamiento de las maltrechas finanzas públicas del Estado, a la obligada reestructuración de deudas e intentar ganar un mayor margen de maniobra sobre las palancas del desarrollo de las que pudiera disponer el gobierno del Estado.

Así podríamos resumir las condiciones bajo las cuales el gobernador del Estado, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, presentó su primer informe de gobierno: un documento conformado por 271 páginas en el que se da cuenta del estado que guarda la administración pública e intenta ofrecer una visión sobre lo que se pretende para Jalisco tanto en el corto como el largo plazo.

En lo inmediato se desplegaron programas y acciones que pretendieron beneficiar de manera directa a las familias jaliscienses más vulnerables. Todo un paquete de medidas en las que la oferta de transporte gratuito para estudiantes, el otorgamiento de útiles escolares para los niños de primaria y secundaria, así como el otorgamiento de facilidades para que las familias tengan acceso a la tecnología y los infaltables apoyos económicos específicos para madres jefas de familia y los adultos mayores es lo destacable.

Como era de esperarse, el primer año apenas alcanzó para construir “los cimientos de una política integral para atender el largo plazo.” Entre lo más destacable de tales cimientos, por supuesto se encuentran las obras de infraestructura hidráulica que fueron iniciadas desde años anteriores y con las que se pretende ahora garantizar el abasto y el saneamiento de agua para el Estado, así como la obtención de los recursos económicos para la infraestructura carretera que merece Jalisco como la emblemática vía corta a Puerto Vallarta.

Entre tales cimientos, se encuentran las llamadas reformas legales “de fondo”, promovidas desde el inicio de la administración y entre las cuales sobresalen tanto la creación de la Fiscalía General del Estado, una polémica figura institucional a través de la cual se está pretendiendo fusionar a las distintas corporaciones policiales, como la conformación de la Fuerza Única Jalisco en el ámbito de la policía preventiva, tradicionalmente bajo la responsabilidad de las autoridades municipales.

roberto.arias@coljal.edu.mx

Académico de El Colegio de Jalisco