La otra ausencia: la administración pública profesional

El recuento de la alternancia partidaria ocurrida la semana pasada en los 125 ayuntamientos nos reveló ese rostro del Jalisco que refleja la magnitud del cambio en el comportamiento electoral y que resultó del desplazamiento del otrora voto favorable al PAN en beneficio de Movimiento Ciudadano (MC), de tal manera que aunque el PRI mantiene su presencia en prácticamente la mitad de los gobiernos municipales de Jalisco, es MC el partido que gobierna a la mayoría de los jaliscienses, al haber ganado en los municipios con mayor concentración de habitantes, precisamente aquellos electores que tradicionalmente venían votando a favor del PAN, (MILENIO JALISCO, 28 de septiembre).

Más allá de la alternancia partidaria, al menos dos aspectos habrá que resaltar del cambio ocurrido en el ámbito de los gobiernos municipales: el primero tiene que ver con la posibilidad legal de reelección de las autoridades que están iniciando y que, bien visto, representa una oportunidad para romper con la lógica cortoplacista de una política local miope, incapaz de ver más allá del horizonte de tres años. Un segundo aspecto tiene que ver con la debilidad institucional que padecen las administraciones públicas municipales, motivada por su condición de fragmentación orgánico-operativa.

El anuncio de los nombramientos de quienes serán responsables de las nuevas coordinaciones generales en el ámbito de los municipios metropolitanos, bien puede calificarse como una primera respuesta frente a esa condición de fragmentación administrativa observable en no pocas “unidades administrativas, cuya organización jerárquico-burocráticas de la autoridad y del trabajo, reglamentación interna, estilo de dirección y prácticas administrativas hacen que las unidades internas se vuelvan auto-contenidas, separadas, indiferentes entre sí y sean independientes en su operación respecto de las demás unidades” (Aguilar, 2013:128).

Dicha alternativa sin embargo, se aprecia limitada si no es complementada con otras estrategias de reforma normativa y de gestión que contribuyan a dotar de racionalidad a la estructura orgánica, brinde estabilidad sobre los incentivos del personal administrativo a favor de su profesionalización  y termine por descontaminar y blindar de los vaivenes políticos motivados precisamente por la alternancia partidaria en los gobiernos municipales, a una pretendida función pública municipal basada en los principios de neutralidad, igualdad capacidad y mérito.

Por la experiencia de algunos municipios, como Guadalajara y Zapopan, revela la insuficiencia de contar con reglamentos en materia de servicio civil para lograr la profesionalización.

 

roberto.arias@coljal.edu.mx