Más allá de la receta para reactivar la economía

En tanto que las noticias sobre las medidas adoptadas por la Reserva Federal de Estados Unidos ratificaron para México, a decir del gobernador del Banco de México, que “esa locomotora va estar jalando poco” y reiterara la apuesta gubernamental por las llamadas reformas estructurales como la vía para volvernos “más productivos y más competitivos porque es la única manera en que se puede sostener bienestar, mejor ingreso y oportunidades; y una parte importante se logra a través de las reformas” (MILENIO JALISCO, 19 de junio); la más reciente visita del Presidente de la República por tierras jaliscienses nos dejó en claro que la receta para la reactivación económica de la entidad en el corto plazo, pasaría por el desarrollo de más infraestructura carretera y el apoyo a las demandas planteadas por la industria tequilera (MILENIO JALISCO, 17 de junio).

Entre el paquete de obras y proyectos anunciados por Enrique Peña Nieto, como parte de la inversión federal para Jalisco que asciende a 43 mil millones de pesos (MILENIO JALISCO, 17 de junio), se encuentra la construcción y puesta en operación de la línea 3 del Tren ligero que, a decir del secretario de Movilidad en la entidad, Mauricio Gudiño Coronado, supondrá una generación de 7 mil empleos directos y 15 mil indirectos con una inversión total de 17 mil millones de pesos (MILENIO JALISCO, 19 de junio).

Sin demeritar el impacto positivo sobre la reactivación económica local que, sin duda, tendrá en el corto plazo este proyecto de infraestructura de transporte masivo y sus bondades sobre la tan ansiada reorganización del transporte público; me permito disentir de la opinión expresada por el secretario de Movilidad en el sentido de que “tenemos un balance positivo, una gran parte de la gente con la que nos hemos reunido apoya el proyecto” (MILENIO JALISCO, 19 de junio). Por conversaciones informales que he tenido oportunidad de sostener con varios vecinos de Zapopan así como con reconocidos especialistas en urbanismo, puedo afirmar simplemente que las dudas e inquietudes están a flor de piel, particularmente por la alteración que el proyecto supondrá en el paisaje urbano comprendido en el tramo elevado proyectado para el municipio de Zapopan.

Francamente desconozco qué opine el presidente municipal de Zapopan sobre este asunto en particular. Me parece sin embargo, que no es demasiado pedir una mejor coordinación entre gobiernos, al menos para que las muy locales preocupaciones ciudadanas sobre este tipo de proyectos de infraestructura, simplemente no sean aplastadas por el peso de las enormes promesas contenidas en el discurso de nuestros políticos profesionales.

 

roberto.arias@coljal.edu.mx